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La decadencia de Roma El joven Hegel, admirador de la Revolución Francesa, veía en ésta el intento de reconstruir la polis en cuanto estado en el que sus ciudadanos podían realizarse plenamente y sentirse en su "ámbito propio". La polis griega fue su "ideal de juventud", germen de su posterior sistema filosófico («[…] el ideal juvenil tuvo que tomar la forma de reflexión, convirtiéndose en sistema», le escribe Hegel a Schelling el 2 de noviembre de 1800). Pero, ¿por qué decayó la cultura clásica, griega y romana? Hegel sostiene que la decadencia se originó en la pérdida del sentido de pertenencia al estado y la exaltación del interés particular. El ciudadano fue despreocupándose cada vez más del destino del estado y centrando su atención en su propio bienestar. En la Roma republicana, esta decadencia moral permitió el entendimiento entre la masa popular —deseosa de disfrutar de una vida regalona, de no arriesgar más su vida en batallas— y la minoría en el poder que gobernaba a su antojo y provecho, mientras entretenía a la plebe con "pan y circo". En la película, el anciano emperador quería devolver a Roma su mística perdida, la de un estado por el cual sus ciudadanos estaban dispuestos a morir. Cómodo, por el contrario, deseoso de seguir usufructuando la decadencia del pueblo, hizo festejar su llegada al trono con meses de espectáculos ininterrumpidos en el circo. Desde este punto de vista adquieren especial relevancia las palabras que dice la hermana de Cómodo al Senador, inmediatamente luego de la muerte del Gladiador: «¿Vale Roma la vida de un hombre justo? En una época creíamos que sí. Vuelvan a darnos esa fe.» Contribución de Andrés Luetich |
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