|
El emperador
El emperador Marco Aurelio (121-180) gobernó el Imperio Romano entre los años 161 y 180. Además de político, era filósofo de la corriente estoica.
Como lo muestra la película,
dirigió personalmente las tropas en las guerras en el noreste del imperio contra los germanos. Fue así que, en 180, falleció enfermo de peste en la actual ciudad de
Viena.
En su obra
Pensamientos, escrita durante sus campañas militares,
hace gala del estoicismo, influido por Séneca y Epicteto, a través de
expresiones de moral elevada como:
“Yo recorro las etapas fijadas por la
Naturaleza, hasta que caiga y
repose, cuando devuelva mi soplo a este aire que respiro todos los días,
cuando caiga sobre la tierra de donde mi padre ha tomado mi germen, mi madre
mi sangre, mi nodriza su leche, que me da diariamente, después de tantos
años, mi alimento y mi bebida, que me soporta cuando camino y de la cual
recibo tantos beneficios.” (Pensamientos, V, 4)
“¿Has visto alguna vez una mano cortada, un pie, una cabeza
despegada y caída a alguna distancia del resto del cuerpo? Eso hace de sí
mismo, en la medida de sus medios, el hombre que no acepta lo que ocurre, que
se separa del todo o realiza alguna acción contraria al interés común. Te
has arrojado fuera de la unión natural pues formabas parte de ella desde el
nacimiento y ahora, por tí mismo, te has separado. Pero esto es lo
admirable:te es posible reunirte al todo de nuevo. El hombre es el único ser
a quien Dios haya dado el privilegio de poder reingresar en el todo después
de haberse separado y arrancado.” (Pensamiento, VIII, 34)
Los Pensamientos no fueron escritos con la intención de
publicarlos. Se trataba,
más bien, de un conjunto de reflexiones personales para afrontar la adversidad con
fortaleza y serenidad, siendo sus temas la moral y el sentido de la vida.
Contribución de Andrés Luetich |