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«Este producto podría salvar tu matrimonio.» |
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| Prof. Andrés Luetich | |||||
| 10 de agosto de 2002 | |||||
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En un aviso publicitario televisivo, en el que se hace la promoción de un fármaco que incrementa la potencia sexual masculina, una señora mayor, que aparece sentada junto a su supuesto marido, dice que ese producto «podría salvar tu matrimonio». No discutiremos aquí la eficacia o ineficacia del energizante. Pero sí podemos profundizar en la frase de la señora. Lo cierto parece ser que la sustancia en cuestión activa el instinto sexual, pero seguramente ninguno de sus componentes garantiza que el renovado deseo se orientará hacia la esposa de quien lo consume. Paralela a la del aviso, podemos imaginar una situación distinta: el reclamo de una mujer que dijese: «Desde que toma esa porquería, mi marido se anda fijando en cuanta mocosa con minifalda anda por la calle.» Platón decía que el alma humana se parece a un carro con dos caballos. El auriga (el que conduce) es la razón. Pero la fuerza del carro proviene de sus dos caballos: el deseo de placer y la irascibilidad. Como es lógico, si la fuerza de voluntad es débil y los caballos son muy fuertes, el carro (o sea nosotros) no irá hacia donde la razón diga sino hacia donde los instintos lo lleven. No desconocemos que la vida sexual de un matrimonio es de suma importancia y que mantenerla en un nivel natural es conveniente para la convivencia de la pareja. Por otro lado, es evidente que el stress, el exceso de trabajo y los problemas que la vida moderna nos plantea minuto a minuto, disminuyen la intensidad natural de las relaciones sexuales de la pareja. Pero si la persona también está desordenada, desbordada o descuidada en su inteligencia y voluntad, es probable que el aumento de su deseo sexual se le torne ingobernable y la lleve a situaciones poco deseables, más cercanas al "viejo verde" que al esposo-amante rejuvenecido. Este "remedio": ¿puede salvar tu matrimonio? No lo creo, pero sí considero que bien puede terminar con él. Ayudemos a nuestra/o esposa/o a tener una personalidad madura, integrada, abierta a la vivencia profunda de los valores. Brindémosle el apoyo y el espacio que necesita para realizarse como persona. Eso sí salvará nuestro matrimonio y nos hará crecer como pareja. En ese contexto, y con el visto bueno del médico, tal vez sí sea conveniente en algún caso incrementar la energía sexual. Pero empezar por allí es poner el carro por delante de los caballos. ¿No? |
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