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ANARQUISMO
Primacía del individuo sobre el grupo:
Resalta la libertad del individuo como un
derecho inalienable, previo a toda experiencia social. Es tan celoso de la libertad individual que entiende que reconocer
cualquier otra autoridad implicaría renunciar a la libertad y
someterse a la esclavitud. Por ello para el anarquista el individuo es su
propia norma y el Estado es un órgano represor. Toda autoridad es
impuesta e injustificable y debe ser repudiada y desobedecida.
No a la propiedad privada:
El anarquismo ve en la propiedad el
origen de las desigualdades, la violencia y, en general, de todos los males
sociales. No distingue entre distintos tipos de
propiedad, limitándose a pregonar una visión simple y monolítica: «Toda propiedad es un robo.» Es propietario quien se apropia, y
quien se apropia toma para sí algo que es de todos. Ello genera
injusticias, miedo, agresividad, envidias. Gran parte de los males que aquejan
al hombre en su dimensión social pueden ser explicadas, desde esta perspectiva, como
el resultado de esa injusta apropiación.
El anarquismo pretende eliminar la propiedad privada en todas sus formas,
sin reemplazar a los particulares por otro propietario. Se hace difícil
imaginar una aplicación práctica de esta propuesta, la cual permanece más como
una idea irrealizable —convocante y movilizadora— que como una verdadera alternativa.
Irracionalismo:
El anarquismo no ve a la Historia como un camino de realización,
orientado hacia la conformación de un tipo más perfecto de sociedad. Destaca, de un modo mucho más profundo y
tajante que el
marxismo, el componente no racional del obrar humano y de la Historia.
Considerar que la Historia
tiene un sentido y que al hombre sólo le cabe aceptarlo o rechazarlo es, para
el anarquista, atentar contra la libertad individual. De haber tal orden y
sentido, se estaría reconociendo la existencia de una autoridad superior y esto
es, por una cuestión de principios, inadmisible para el anarquista. Cada quien
decide sobre su vida, libremente, sin referencia a una escala de valores
absoluta. Cada uno construye su propia escala de valores, no en base a la verdad
que descubre, sino en base a su libre determinación.
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