|
NACIONALISMO
Primacía del grupo sobre los individuos:
Para el nacionalismo el
todo es mayor que la suma de las partes. ¿Qué significa esto? Que la sociedad es más que los individuos que la integran. La
sociedad, que preexiste a los individuos y continúa existiendo después de la
muerte de tal o cual individuo particular, es más importante que ellos.
Para el nacionalismo, el grupo
esencial de pertenencia y el sujeto de la Historia es la nación. Por eso, cuando un nacionalista
escribe libros de Historia, centra su atención en el surgimiento, desarrollo y ocaso de las
grandes naciones.
Llevada al extremo, esta ideología puede justificar el sacrificio de unos por el
"bien" de todos.
Un sacrificio que muchas veces no es voluntario sino decretado por
quienes tienen el poder para decidir qué conviene a la nación o al partido
que la gobierna.
El Estado se convierte en el centro de la vida política y, explícita
o implícitamente, se genera un sistema de partido único. Esto recorta las
libertades individuales, tanto de expresión como de participación en la vida
política, y favorece el sostenimiento de una unidad monolítica. Así, el
totalismo se transforma en totalitarismo, no quedando espacio para la crítica
y la generación de propuestas opuestas a las del partido en el gobierno.
Sí a la propiedad privada:
El nacionalismo acepta la propiedad
privada de los medios de producción como una condición necesaria para el
normal desarrollo de la vida económica de la sociedad.
El
nacionalista está preocupado por el crecimiento económico de su nación, por
que ella logre independencia y, de ser posible, se convierta en dominante. La
propiedad privada es para él un medio en pos de la grandeza nacional. Las
desigualdades económicas son vistas como un mal que debe ser soportado si
beneficia a la nación. El Estado, fuerte y omnipresente, no niega ni anula
el derecho de propiedad pero busca ponerlo al servicio de sus intereses.
El nacionalismo reconoce
que el régimen de propiedad privada genera, tarde o temprano, marcadas
diferencias económicas, pero prefieren eso a la ausencia de propiedad, para salvaguardar
o aumentar el
poderío nacional.
Irracionalismo:
El nacionalismo no ve
a la Historia como un camino de realización, orientado hacia la
conformación del tipo más perfecto de sociedad: destaca el componente no racional tanto del obrar humano
cuanto de la Historia en su conjunto.
Los nacionalistas ven a las naciones como
los sujetos de la Historia. Ésta es la lucha
entre los pueblos por dominar a los demás, prosperar y mantener la propia existencia.
Y ese dominio no tiene una fundamentación racional sino vital y emocional. Las
naciones luchan por sobrevivir e imponerse, como lo hacen todos los demás seres
vivos: es la ley de la vida. Y para lograrlo bien valen la astucia y el engaño.
El individuo se siente unido a la nación y este sentimiento de pertenencia es
tan fuerte que moviliza las emociones más profundas.
|