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SOCIALISMO
Primacía del grupo sobre
el individuo:
Para el socialismo el todo es mayor que la suma de las partes.
es decir, la sociedad es más que los
individuos que la integran. La sociedad, que preexiste a los individuos y continúa
existiendo después de la muerte de tal o cual individuo particular, es más
importante que ellos.
Para el socialismo el grupo de
pertenencia y el sujeto de la Historia es la clase social. De allí que sus historiadores
pongan énfasis en describir los modos de producción y las relaciones de producción,
mostrando los intereses de las clases en lucha, su dinámica y sus avatares.
Llevada al extremo, una
teoría de este tipo puede justificar el sacrificio de unos por el "bien" de todos.
Ese sacrificio puede no ser voluntario: muchas veces es decretado por quienes
tienen el poder para decidir qué conviene al Estado o al partido que gobierna.
El Estado se convierte en el
centro de la vida política y, explícita o implícitamente, se genera un
sistema de partido único. Esto recorta las libertades individuales, tanto de
expresión como de participación en la vida política y favorece el
sostenimiento de una unidad monolítica. Así, el totalismo se transforma en
totalitarismo, no quedando espacio para la crítica y la generación de
propuestas opuestas a las del partido en el gobierno.
No a
la propiedad privada:
El socialismo ve en la propiedad el origen de las desigualdades, la violencia y,
en general, de todos los males sociales.
Desde una postura que se
pretende "científica", los socialistas se declaran contrarios no a todo
tipo de propiedad, sino específicamente a la propiedad privada de los medios de
producción. La razón es clara y sencilla: es este tipo de propiedad el que
genera la división en clases sociales. Si un particular es dueño de un medio
de producción inevitablemente terminará contratando a otros que trabajarán
para él. (Pensemos en una fábrica, por ejemplo. ¿Podría el dueño hacerla
producir por sí mismo?) Si el primer objetivo del socialismo es llegar a una
sociedad sin clases (sin división de clases) y la propiedad privada de los
medios de producción es lo que genera esa división, comprendemos por qué el
socialismo se muestra tan contrario a ella.
A pesar de los escritos de Marx sobre la "abolición del Estado",
en la práctica el socialismo reemplaza la propiedad privada de los medios de
producción por una propiedad estatal. De este modo, todos terminan trabajando
para el Estado y nadie se ve necesitado de vender su fuerza de trabajo a un
particular.
Progresismo:
Descansa sobre
la creencia de que la Historia marcha hacia una realización plena de la
vida humana. Sin embargo, los socialistas consideran que la sociedad capitalista
es esencialmente injusta y que la plena realización del hombre sólo se dará cuando
ésta sea
superada.
El socialismo ve a la Historia como un camino de
emancipación y anuncia y propugna el advenimiento de una nueva y
definitiva etapa en la Historia Política: la sociedad comunista. Por ello, no se
identifica con el statu quo: es revolucionario. Considera que sólo una
transformación radical de la estructura económica posibilitará la construcción
de una sociedad verdaderamente justa e igualitaria. Su componente racionalista
se trasluce en su carácter universalista. El
"Manifiesto Comunista" dice
"proletarios del mundo unios", más allá de las circunstanciales
diferencias nacionales o culturales.
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