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Nació en
Abdera (Tracia) en el año 460 a.C. Fue
discípulo de Leucipo y es probable que haya estudiado con maestros magos y
caldeos. La amplitud de las temáticas por él abordadas (Medicina, Poesía, Astronomía,
Física, Antropología, Gnoseología, Matemática, Agricultura, Pintura), así como la profundidad de sus afirmaciones, lo colocan a la altura de
los más grandes filósofos griegos. Si bien estuvo en Atenas, su interacción
con los filósofos de la época fue mínima. (Se dice que no se animó a
presentarse ante ellos.) De sus múltiples escritos, unos pocos fragmentos han
llegado hasta nosotros. Murió en el año 370.
Colocó como primeros principios a
Lo Lleno y Lo Vacío, al
ser y al no ser. El ser son los átomos, que son infinitos y no tienen entre sí
diferencias cualitativas (sólo se diferencian por su orden, figura y
posición). El átomo, que llena una porción de espacio, es eterno e
indestructible. Los átomos se mueven en el vacío, el cual es el lugar del
movimiento. El movimiento no les viene a los átomos desde afuera. El movimiento
les pertenece desde toda la eternidad de un modo mecánico, con un orden causal
riguroso que excluye el azar. “Todo acontece por razón y
necesidad.” Todas las cosas están conformadas por átomos, incluso las
almas (formadas por los átomos de movimiento más rápido).
En cuanto a la vida ética, sostiene que la virtud consiste
en el equilibrio de las pasiones, logrado a través del saber y la prudencia. La felicidad
no reside fuera de nosotros sino en
nuestra parte más noble, en nuestra propia alma.
N.
del E.: En la sección Ciencias Naturales ha sido publicado un
trabajo acerca de algunos aspectos del atomismo griego (Microcosmos).
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