Academia de Ciencias Luventicus

EMPÉDOCLES de Acragas

Nació en Acragas (Agrigento) en el año 483 a.C. Fue una persona polifacética: sacerdote, místico, profeta, predicador, médico, poeta, filósofo y político. Recorrió las ciudades de la Magna Grecia y algunos afirman que murió arrojándose al cráter del volcán Etna (430). Hasta nosotros han llegado muchos fragmentos de sus himnos purificatorios y de su obra Sobre la Naturaleza.

A diferencia de los milesios, quienes sostenían que había un Principio Único de Todas las Cosas, Empédocles sostenía que había cuatro substancias fundamentales: tierra, agua, aire y fuego. Todas las cosas se forman por mezcla y separación de estos cuatro elementos. Estos elementos, según Aristóteles "eternamente subsistentes y no engendrados", son indestructibles, no nacen ni perecen, y por la mezcla de sus partículas con las de los otros tres elementos se forman las diversas cosas que conocemos. El devenir es cambio por reunión y separación de partículas, pero, con propiedad, nada nace y nada muere. “No se da nacimiento de ninguna de las cosas mortales, ni un acabarse en la maldita muerte, sino sólo mezcla y cambio de las cosas mezcladas.”

Las substancias primigenias son puestas en movimiento por las dos fuerzas originarias, el amor y el odio. “Ya surge de muchos algo uno, ya se disocia de nuevo […] y este cambio constante nunca termina. Ya se reúne todo en uno en el amor, ya se separan las cosas particulares en el odio de la contienda.” El proceso del devenir del mundo recorre cíclicamente cuatro etapas, de un modo regular y automático: en la primera, domina el amor y no hay separaciones; en la segunda, la unidad se rompe en pedazos y va en aumento la multiplicidad movida por el odio (nosotros nos hallamos en esta etapa); en la tercera, el odio se impone y sólo se da separación; en la cuarta, el amor va generando una unidad cada vez mayor hasta que todo retorna a la primera etapa.

En su concepción del hombre, Empédocles se mueve en la línea de los pitagóricos. Sostiene que las almas estaban originariamente con los dioses en el Mundo de los Espíritus y que, por alguna razón (culpa), cayeron a este mundo. Las almas deben pasar por una serie de reencarnaciones para recuperar su pureza y poder así regresar a su condición originaria.

En cuanto al conocimiento, afirma que conocemos lo semejante por lo semejante. “Con nuestra tierra conocemos la tierra, con nuestra agua el agua, con nuestro aire el aire, con nuestro fuego el fuego aniquilador, con nuestro amor el amor del mundo, y su odio con nuestro odio sombrío.”

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desde Rosario, ciudad cultural argentina

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