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Era conocido como "El Oscuro". Se mantenía a
distancia de la multitud, a la que consideraba falta de entendimiento. En él se
percibe un rasgo común a muchos de los filósofos antiguos: el vivir una vida
acorde a su filosofía. Con el paso del tiempo, a medida que la Filosofía se
fue transformando en una disciplina, en un estudio, los filósofos fueron
disociando su saber de su actuar. Pero entre los primeros encontramos
pensadores que vivían las verdades y aparecían a los ojos de muchos como personas especiales o
raras.
Según Heráclito todo fluye,
todo cambia, nada permanece.
“No podemos bañarnos dos veces en el mismo río”, dice en uno de los
fragmentos que han llegado hasta nosotros. (Ni el río ni nosotros seríamos los mismos.) El devenir es el Principio de Todas las Cosas. Todo es fuego
que se enciende y se apaga según una medida. El cambio, el devenir, está regido
por el logos. El logos regula el devenir como una ley inmanente al mundo.
El devenir se da según la lucha de los contrarios. La tensión entre los
contrarios en lucha genera el movimiento; por eso a la paz sigue la guerra y a ésta
nuevamente la paz. “La guerra es la madre de todas las cosas”,
dice Heráclito. Y este movimiento retorna eternamente sobre sí mismo. Al
terminar el gran año solar todo vuelve a comenzar y a repetirse ("eterno
retorno").
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