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¿Atender a la diversidad o a la diferencia? Prof. Lic. Andrés Luetich
Como lo señaló Heidegger en Identidad y Diferencia, igual no es lo mismo que idéntico. Si entendemos "diverso" en oposición a idéntico, "atender a la diversidad" será mucho más que atender a las diferencias. Se habla hoy de la atención a la diversidad pero entendiéndola como atención a la diferencia. Atender a las diferencias es atender a lo distinto, lo no igual, lo diferente. ¿Diferente respecto de qué? Diferente de lo conocido, lo repetido, lo igual. Atender a la diversidad es atender a la irrepetibilidad del sujeto que, pudiendo ser en muchos aspectos igual a otro, no deja por ello de ser idéntico sólo a sí mismo. Para atender a la diversidad, no basta con atender a las diferencias. Podemos educar tipos distintos de alumnos, respetando las diferencias, pero olvidando que todos y cada uno de los sujetos que intervienen en el hecho educativo es único e irrepetible. Atendiendo los casos diferentes, programando y llevando a la praxis áulica estrategias específicas para alumnos o grupos de alumnos diferentes, haciendo adaptaciones didácticas, lo que hacemos es atender a las diferencias, algo de por sí loable. Pero, si llamamos a esto atender a la diversidad, ocultamos nuevamente lo que significan identidad y diversidad, ocultamos el carácter más profundo de nuestra condición humana: el hecho de ser únicos e irrepetibles. Sólo una educación que atienda a la persona, a cada
persona, en su condición de ser único, puede ser llamada educación que
atiende a la diversidad.
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