Academia de Ciencias Luventicus

 

 

Himno al Sol

J. J. Luetich

15 de agosto de 2002

 

En mi artículo anterior sobre la escala pentatónica, hice dos observaciones que voy a repetir ahora antes de presentar una de las obras más bellas del arte musical quichua: el Himno al Sol.

1a) En una escala con intervalos irregulares de más de medio tono, los sonidos más cercanos a la tónica son los que definen su carácter (mayor o menor).
2a) Si estos intervalos fueran de naturaleza distinta, la escala tendría un carácter híbrido.

Estas reglas pueden ser ilustradas por medio del ejemplo siguiente:

(Las flechas indican que los intervalos a considerar son do-la y sol-la (recíproco de la-sol y, por lo tanto, menor.)

Como se verá luego, el modo B ha sido a veces transportado.

Por otra parte, una escala sin semitonos no permite modular porque el oído no tiene la capacidad de reconocer inmediatamente los cambios de tonalidad cuando no hay notas "sensibles". Sin embargo, quienes escriben obras en este sistema hacen de esa carencia virtud y, como lo señaló el Profesor Athos Palma, crean líneas melódicas con gran libertad. Y cuando este recurso se emplea con habilidad, surgen obras de una expresividad exquisita que, para nuestro oído educado en otro sistema, resultan además exóticas.

A continuación, presento una versión del Himno al Sol que obtuve como resultado de la comparación de versiones provenientes de diversas fuentes.

Una versión más apta para la impresión (en el formato de documento portátil, PDF) se puede descargar siguiendo el enlace: HimnoalSol.PDF.

El resultado acústico de esta reconstrucción —que debe ser considerada una versión libre— se puede encontrar en el archivo MIDI adjunto:

HimnoalSol.MID,

el cual puede ser reproducido usando el "reproductor multimedia" de Windows. En vez de prestar atención a modulaciones, el oído se siente subyugado por la riqueza de las variaciones rítmicas.

Este artículo está dedicado a la memoria de Filomena Rinaldi, mi maestra de Música durante muchos años, recientemente desaparecida. Todavía recuerdo las palabras que una vez usó al describirme su amor por el Sol, al que consideraba fuente de las alegrías de la vida.

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desde Rosario, ciudad cultural argentina

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