Academia de Ciencias Luventicus

 

 

¿Ética de la responsabilidad?

Por Andrés Luetich

13 de mayo de 2002

 

Hace pocos días, el senador Antonio Cafiero volvió a sorprendernos con sus explicaciones acerca de lo sucedido en el Senado de la Nación Argentina. Allí, los legisladores, luego de discutir durante ocho horas un proyecto de modificación de la llamada "Ley de Subversión Económica", terminaron votando, a las cuatro de la mañana, su derogación. Discutieron una cosa y votaron otra, aprovechando que en ese momento contaban con el voto favorable de los dos tercios de los miembros presentes.

Cafiero es considerado por muchos políticos como un "maestro", a la altura de Raúl Alfonsín, por ejemplo. Esto no habla necesariamente bien de él. Al fin y al cabo, si el árbol se conoce por sus frutos, haber sido un activo formador de esta "clase política" no parece un pergamino digno de admiración.

A propósito de lo acontecido en el senado, Cafiero dijo que los legisladores obraron de acuerdo con la "ética de la responsabilidad". Dejaron de lado sus principios e hicieron lo único que se podía hacer, ya que de lo contrario, de haber actuado según la "ética de las convicciones", hubieran hundido a la patria en una situación aún peor.

¡Qué grandeza la de estos legisladores! Fueron capaces de sacrificar hasta lo más íntimo —sus propias convicciones— para darnos todo lo que estaba a su alcance. Su grandeza nos recuerda a la de nuestros primeros próceres, en cuya lista, luego de tan grande renuncia, deberíamos entonces incluirlos.

A decir verdad, muchos argentinos los creen capaces de sacrificar lo más íntimo. Es muy común escuchar a la gente decir que estos políticos no dudarían en «vender hasta a su propia madre». Lo que no se reconocería con igual facilidad es que esta conducta responda a un fundamento ético.

En cuanto a la responsabilidad, ojalá pudieran ejercerla respondiendo por lo que han hecho. Sin embargo, cuando en este país empobrecido se pregunta por la desgraciada situación actual, si hay algo que no aparece son los responsables. Y muchos de los senadores, que bien supieron renunciar a sus convicciones por el bien del país, movidos por la "ética de la responsabilidad", no dan la más mínima señal de haber asumido su responsabilidad por la actual situación.

Bueno sería que los maestros de esta clase política desnaturalizada y corrupta pretendan hoy explicarnos que sus discípulos nos han llevado a la ruina nacional (y a su buen pasar personal) movidos por un impulso ético, sea éste de la naturaleza que fuere. Es difícil creer que, quien ha obrado por años movido por el propio interés, de repente, a las cuatro de la mañana y aprovechando una oportunidad favorable, asuma una actitud ética. Gracias a Dios, hace años que los argentinos sabemos que los Reyes Magos son nuestros padres.

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