Academia de Ciencias Luventicus

Anicio Manlio Torcuato Severino BOECIO


Nació en Roma entre los años 470 y 480, en el seno de una antigua familia (los Anicios) de la que provenían dos emperadores y un papa. Estudió en Atenas y fue filósofo, teólogo y hombre de Estado, ocupando el cargo de cónsul y, luego, de ministro principal junto al rey ostrogodo Teodorico I, por entonces también señor de Roma. Pero su suerte cambió cuando lo acusaron infundadamente de conspirar contra el rey. Boecio fue encarcelado, sus bienes fueron confiscados y, luego de un año, fue decapitado (524).

Durante los meses que pasó en prisión, Boecio escribió la que sería su obra más famosa, De Consolatione Philosophiae, una de las obras más leídas durante la Edad Media. En ella Boecio dialogaba con la Filosofía, personificada en una mujer, abordando temas tales como el bien y el mal, el destino, el sentido, del conocimiento que Dios tiene de nuestros actos y la libertad humana.

Su proyecto era traducir al latín las obras de Platón y Aristóteles, demostrando a su vez que ambos coincidían en lo esencial. Sin embargo, sólo conocemos su traducción de las Categorías y del Peri hermeneias de Aristóteles y de la Isagoge de Porfirio. A él pertenecen también varios escritos de Lógica, Música, Aritmética y Teología. Gilson afirma que Boecio fue, en base a sus traducciones, comentarios y escritos, “el profesor de Lógica de la Edad Media hasta el momento en que, en el siglo XIII, fue traducido al latín y comentado directamente el Organon completo de Aristóteles”. Puede afirmarse también que él fue el medio por el que llegaron a Occidente, antes del siglo XIII, una serie de conceptos de la lógica y la metafísica aristotélicas (acto, potencia, accidente, universal, substancia, especie, etc.). De todos modos, esto no debe llevarnos a ver en Boecio a un "aristotélico puro". Por el contrario, la influencia platónica y estoica en su pensamiento es evidente. Incluso su obra principal, De Consolatione Philosophiae, tiene grandes similitudes con el Timeo de Platón. Además recoge y transmite conceptos estoicos, como los de "Naturaleza", "ley natural" y "realidad" entendida como corporalidad; y temas estoicos, como los del destino y la providencia divina. En su obra principal realiza la distinción, que luego sería central para la escolástica, entre id quod est (todo el ente) y quo est o esse (aquello que hace que el ente sea).

Superando la herencia platónica, aristotélica y estoica, y siguiendo en ello a Agustín, entiende que Dios es un ser personal. Y afirma que Dios es el mismo ser (ipsum esse) y que todo lo demás es fundado y recibe el ser de Él. Dios es forma absoluta, forma sin materia. De todos modos estas palabras no deben llevarnos a pensar que se encuentra ya en él la distinción tomista entre esencia y existencia (esse). Para Boecio el esse o la forma es la esencia universal. Al respecto dice Hirschberger que “la forma boeciana es al mismo tiempo esencia y existencia, aunque necesitada de un sujeto, la materia, para realizar (en concreto) su ser, para ser este ser”.

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