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El
mundo griego vivió un primer período de esplendor en el Segundo Milenio a.C. A esa época se la denomina creto-micénica en
alusión a la isla de Creta y la ciudad
continental de Micenas. Luego del período de decadencia que siguió a
la invasión dórica, Grecia alcanzó su mayor gloria. Pero ya no
serían Creta y Micenas los centros del
desarrollo político, económico y cultural: nuevas regiones, nuevas
ciudades, tomarían la posta. En un primer momento las ubicadas en el
mar Egeo y luego también las del sur de Italia y Sicilia, regiones colonizadas por
los griegos. A
esta última región, donde la colonización fue tan importante que
el idioma griego llegó a imponerse incluso sobre el de los pueblos
autóctonos, se la denominó "Magna Grecia", en oposición a
la patria más pobre y pequeña. En
Sicilia los griegos debieron convivir con los
cartagineses, quienes dominaban el norte y el oeste de la isla. También
debieron enfrentar a los sicilianos, la población autóctona, sumamente
belicosa. En el sur de la península itálica encontraron menos
resistencia. Los griegos mostraron predilección por el golfo de
Tarento, frente al cual se ubicaron varias de las principales ciudades de
la Magna Grecia (Tarento, Síbaris y Crotona). Allí, las feraces tierras de los
valles, la muy buena lana de las ovejas, la abundante pezca, y la
excelente cerámica, dieron lugar a una industria floreciente. En
el mapa que aquí presentamos aparecen algunas de las
principales ciudades de la Magna Grecia. Haciendo clic sobre los nombres
se accede a información específica sobre cada una de ellas.
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