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Resumen:
Muchos filósofos han considerado,
desde diferentes perspectivas y por diferentes motivos, que la
verdad dista mucho de parecerse a lo que el mundo nos muestra. Con
su alegoría de la caverna, Platón presenta como plenamente
verdadero a un mundo inteligible, al que sólo se accede por la
educación. Nietzsche también considera que la verdad es más
profunda, pero él la ve como más terrible. Más allá del
ensueño apolíneo y de la confianza en el principio de
individuación, lo que subyace es caos, sufrimiento y sin sentido.
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