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Resumen:
En este artículo se hace una descripción de los poderes e intereses que entraron en juego en la transferencia cultural que tuvo lugar en España durante los siglos XII y XIII, cuando la Escuela de Toledo realizó traducciones del árabe al latín y al romance. En el año 1085 Toledo fue reconquistada por Alfonso VI. Las nuevas autoridades siguieron la política de tolerancia de sus predecesores árabes: los judíos conservaron el derecho a practicar su religión y los árabes conservaron sus leyes, jueces y mezquitas. A su vez, comenzaron a llegar numerosos eclesiásticos provenientes de Francia. Las lenguas presentes en la Península Ibérica por ese entonces eran el árabe, el romance, el hebreo y el latín de la Iglesia. La pluralidad lingüística, el multiculturalismo y un clima político favorable fueron el marco de una serie de trabajos de traducción. En el desarrollo de esta tarea pueden distinguirse dos momentos: uno que comienza hacia al año 1130 y se extiende hasta el 1187, y otro que va desde 1252 a 1287. En el primer período la traducción al latín de los grandes textos de la ciencia y la filosofía árabes sólo se admitía oficialmente si contribuía a la lucha contra el infiel. En el segundo predominó la castellanización como voluntad de afirmación nacional y de distanciamiento del poder religioso.
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