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Resumen:
Al analizar el devenir de la sociedad humana, desde sus orígenes hasta lo que él preveía como su futuro inmediato, Marx recurría alternativamente a dos esquemas interpretativos esencialmente diferentes: uno ab inferiori y otro mítico y escatológico-salvífico. La tensión interna que esto genera en su pensamiento le otorga un dinamismo y un encanto poco comunes pero al precio de echar por tierra su pretendida cientificidad.
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