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Nació
en Knudstrup, ciudad del sur de Suecia que por entonces pertenecía
a Dinamarca. En las universidades de Copenague (Dinamarca) y
Léipzig (Alemania), estudió Derecho y Filosofía. Al mismo tiempo,
pasaba las noches observando la bóveda celeste. Fue así como
encontró graves errores en las tablas astronómicas.
Sus observaciones le
permitieron descubrir una estrella supernova en la constelación de
Casiopea en 1572. Dio cuenta de este descubrimiento en su obra De Nova Stella,
en donde se refiere a ella como “una nueva estrella, no vista
previamente según el recuerdo de todas las edades desde el
principio del mundo”. Él mismo relata el momento del
descubrimiento con estas palabras: “De acuerdo a mi costumbre,
estaba contemplando las estrellas en un cielo despejado, cuando
observé que una estrella nueva y extraordinaria, que sobrepasaba a
las demás en brillo, resplandecía casi directamente sobre mi
cabeza; y ya que yo tenía conocimiento perfecto, casi desde mi
niñez, de todas las estrellas del cielo —no hay gran dificultad
para lograr tal conocimiento—, era enteramente evidente para mí
que en ese lugar del cielo nunca antes hubo ninguna estrella, ni
siquiera la más pequeña ni mucho menos, una tan notablemente
brillante como ésta.” El rey Federico II de Dinamarca le
ofreció costear los fondos necesarios para la construcción de un
observatorio astronómico en la isla de Ven. En 1576 comenzaron las
obras del castillo de Uraniborg, donde Brahe proseguiría sus
estudios y observaciones. Pero cuando falleció el rey, en 1588, su
sucesor le retiró la ayuda económica y tuvo que abandonar el
observatorio.
En 1597, fue invitado
por el emperador Rodolfo II a instalarse en Bohemia, con una pensión
para cubrir sus gastos y un feudo cerca de Praga. El proyecto incluía
la construcción de un nuevo observatorio, que no pudo ser terminado
antes de la muerte de Brahe, acaecida en 1601.
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Tycho Brahe y Rodolfo II
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Tycho Brahe
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Rodolfo II
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Pintura de
Eduard Ender (1855) y detalles
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Brahe estudió la
cosmología de Copérnico pero no adhirió a ella plenamente. Más
bien buscó combinar los sistemas de Copérnico y Ptolomeo. Ello lo
llevó, hacia 1583, a proponer un nuevo sistema, distinto tanto del
geocéntrico como del heliocéntrico; un sistema que conservara el Principio
Ptolemaico de la Inmovilidad de la Tierra y que admitiese,
a su vez, que el resto de los planetas giran alrededor del Sol. Según
él, los planetas giraban alrededor del Sol, y éste, junto a ellos,
giraba alrededor de la Tierra. Por su parte, la esfera de las
estrellas giraba una vez al día alrededor de la Tierra, la cual permanecía inmóvil.
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Figura que muestra el Sistema del
Universo de Tycho Brahe,
incluyendo los planetas conocidos en su tiempo,
con Saturno como el más lejano del Sol.
Del lado de adentro de las estrellas están los 12 signos
del zodíaco.
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De los datos que Brahe
obtuvo de sus observaciones —destacados por su precisión—, se
valieron muchos astrónomos posteriores, en especial quien fuera
discípulo suyo durante el último año de su vida, Johannes
Kepler.
Se dice que él solo reunió más información que todos los demás
astrónomos anteriores al telescopio juntos. Identificó más de 700
estrellas. Su teoría, que generaba menos problemas políticos y
religiosos pero más dificultades astronómicas, no tuvo gran
repercusión y perdió pronto toda posibilidad de competir con el
heliocentrismo. De todos modos, fue un paso intermedio para los
astrónomos que, habiendo perdido toda confianza en el sistema de
Ptolomeo, no se animaban aún a adoptar el de Copérnico.
Su espíritu observador y punzante, al mismo
tiempo que trabajaba por la renovación de la Astronomía, cobijaba
concepciones medievales e incluso babilónicas. Según estas
últimas, por ejemplo, señaló como causa de la peste que azotó
Europa en 1563 la conjunción de Saturno y Júpiter. |