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Johannes
Kepler nació en 1571 en el ducado alemán de Wurttemberg. De niño
padeció diversas enfermedades (miopía, dolores de cabeza,
afecciones estomacales, viruela, etc.). En 1584 ingresó al
seminario protestante de Adelberg. A partir de 1589 estudió Teología en la Universidad de
Tübingen. Allí tuvo como Profesor de
Matemáticas a Maestlin, que conocía y compartía la Teoría Heliocéntrica de Copérnico. Él, que era un pitagórico y
veía en Dios al supremo geómetra creador de un universo armónico,
vio en la simplicidad de esta teoría un rasgo del plan creador de
Dios.
En 1594 marchó de Tübingen a
Graz, en Austria,
donde ejerció la docencia en la Universidad como Profesor de Aritmética,
Geometría y Retórica, dedicando sus tiempos libres a la Astronomía.
Allí, durante 1597, contrajo matrimonio con Barbara Müller, y ese
mismo año publicó Mysterium Cosmographicum, dejando
constancia de las ventajas que desde el punto de vista geométrico
ofrecía la Teoría Heliocéntrica. Por ese entonces aún
consideraba que las órbitas planetarias eran circulares.
En 1600 los protestantes de Austria fueron
obligados a convertirse al catolicismo o exilarse. Pasó entonces a
Praga (hoy capital de la República Checa), invitado por el famoso
astrónomo Tycho Brahe, quien se puso en contacto con él luego de
leer su libro. El maestro murió al año siguiente y Kepler lo
reemplazó como matemático y astrónomo de la corte del emperador.
Tycho Brahe mantenía un sistema combinado, heliocéntrico
y geocéntrico. Kepler redujo sus descripciones geocéntricas al
heliocentrismo. A pesar de ello, seguía encontrando graves
desacoples entre el desplazamiento que, según sus cálculos, los
cuerpos celestes debían realizar y el que efectivamente realizaban.
Esta situación lo llevó a pensar que, siendo el Sol el agente que
ejerce la fuerza que hace girar a los planetas a su alrededor, al aumentar la
distancia entre un planeta y el Sol, la velocidad de su
desplazamiento debía disminuir. Para afirmar esto tuvo que rechazar
la milenaria concepción de las órbitas circulares.
En 1609 publicó su obra Astronomía Nova,
dedicada a exponer sus cálculos sobre la órbita de Marte. En ella
expone dos de sus tres famosas "leyes del movimiento de los
planetas", hoy llamadas "leyes de Kepler": los planetas giran en
órbitas elípticas con el Sol en un de sus focos y lo hacen con
mayor velocidad cuanto más cerca del Sol se encuentran (recorren áreas
iguales en tiempos iguales).
En 1610 publicó Dissertatio cum Nuncio
Sidereo, sobre las observaciones de Galileo y, al año
siguiente, realizó sus propias observaciones de los satélites descriptos
por el italiano con la ayuda de un telescopio, publicando los
resultados de dichas observaciones en su obra Narratio de
Observatis Quatuor Jovis Satellitibus.
En 1612 falleció su esposa. El segundo de sus
tres hijos había fallecido el año anterior. Ese mismo año fue
nombrado matemático de los estados de la Alta Austria (distrito de
Linz). A pesar de sus descubrimientos, Kepler no estaba satisfecho.
Convencido de que la armonía y la simplicidad gobiernan el
Universo, pretendía encontrar una relación simple entre los tiempos
de revolución de los planetas (períodos orbitales) y su distancia al Sol. Más de nueve
años le tomó encontrar esta relación y formular su tercera ley
del movimiento de los planetas: el período es proporcional al
semieje mayor de la elipse elevado a 3/2.
En 1615 su madre fue acusada de brujería ante la
Inquisición y Kepler asumió su defensa. Le tomó seis años conseguir su liberación.
En 1619 publicó Harmonice mundi, obra
en la que hizo pública su tercera ley: la relación lineal entre el cubo
de la distancia promedio de un planeta al Sol y el cuadrado de su
período de revolución. Dice
Kepler, en el libro V de esta obra: “[…] he demostrado que la órbita de un
planeta es elíptica, y que el Sol, la fuente del movimiento, está
en uno de los focos de esta elipse. Resulta así que cuando el
planeta ha completado un cuarto de su circuito total, comenzando en
el afelio, está a una distancia del Sol exactamente igual al
promedio entre la distancia máxima en el afelio y la distancia mínima
en el perihelio.
[…] los períodos de revolución de dos planetas cualesquiera son entre sí como los
cubos de las raíces cuadradas de sus distancias medias. Se debe
tener en cuenta, sin embargo, que el promedio aritmético entre los
dos diámetros de la órbita elíptica es un poco menor que el diámetro
mayor. Así, si se toma la raíz cúbica del período, por ejemplo, de la Tierra, que es un
año, y del período de Saturno, de treinta años, y se eleva al cuadrado
el cociente, se obtiene la razón exacta de las distancias medias del Sol a la
Tierra y a Saturno.”
En Linz contrajo segundas nupcias con Susana
Reuttinger. Publicó un trabajo sobre la fecha del nacimiento de Jesús
con el título De Vero Anno quo Aeternus Dei Filius Humanam
Naturam in Utero Benedictae Virginis Mariae Assumpsit (en 1613
en alemán y en 1614 en latín), demostrando que el calendario estaba
errado y que Jesús había nacido en el año 4 a.C.
En 1621 publicó Epitome astronomiae
copernicanae, reuniendo todos sus descubrimientos, obra que
ayudó a difundir el heliocentrismo copernicano durante la primera
mitad el siglo XVII. En 1625 publicó las “Tablas Rudolfinas”, tablas del movimiento planetario basadas en los
datos de Brahe que reducían notablemente los errores de las tablas
anteriores respecto de la posición de los planetas.
Kepler se destacó también por sus aportes a la
óptica: formuló la Ley Fundamental de la Fotometría, descubrió
la reflexión total, formuló la primera Teoría de la Visión
moderna,
afirmando que los rayos forman sobre la retina una imagen pequeñísima
e invertida. Además, desarrolló un Sistema Infinitesimal,
antecesor del Cálculo Infinitesimal de
Leibnitz y Newton.
Murió en 1630 en Ratisbona, mientras viajaba con
su familia de Linz a Sagan. En su lápida fue grabado el siguiente
epitafio, compuesto por él mismo: “Medí los cielos, y
ahora las sombras mido. En el cielo brilló el espíritu. En la
tierra descansa el cuerpo.”
Recién
a partir del siglo XIX Kepler comenzó a recibir el reconocimiento
que merecía por sus aportes al desarrollo de la Astronomía. Antes
de ello, y basándose en sus teorías sobre el movimiento de los
planetas, Newton formuló la Ley de la Gravitación Universal.
N. del
E.: En el artículo titulado “Corrientes
filosóficas” se hace referencia a Kepler en el apartado “Corrientes
cosmológicas”.
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