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Como inglés en tormenta de arena Por Andrés Luetich 19 de marzo de 2003
Dentro de pocas horas vence el plazo dado por el presidente de Estados Unidos al presidente de Iraq para que abandone con su familia el territorio de su país. Los canales internacionales de televisión transmiten al mundo la imagen de los soldados ingleses y norteamericanos avanzando hacia la frontera entre Iraq y Kuwait, en medio de una gran tormenta de arena. ¿Son éstos los soldados del mundo racional y libre que avanzan para desarmar al peligroso "mono con escopeta"? ¿Acaso no pertenecen algunos de ellos al mismo ejército inglés que luchó por la perpetuación del colonialismo en nuestras Islas Malvinas? Y el presidente Bush, ¿no es, además de político, un empresario del petróleo? ¿Y qué decir de las cadenas internacionales de información? Un periodista de CNN en español dijo al aire esta tarde que «en toda guerra, la primera baja es la verdad». ¿Lo habrá dicho sólo por repetir una frase hecha o habrá confesado al aire lo que él, como periodista, ha constatado en forma directa? Un encumbrado político italiano, cuyo país apoya a la coalición encabezada por EE.UU., explicaba que Saddam era el único líder político que había utilizado armas de destrucción masiva. ¿Habrá perdido la memoria? «El muerto se asusta del degollado.» Quien tiró dos bombas atómicas sobre ciudades llenas de civiles y toneladas de napalm en Vietnam se horroriza ahora por unas armas químicas que nadie vio, que los propios inspectores de la ONU admitieron no haber encontrado. ¿No será simplemente que quien ya tiene esas armas pretende que nadia más las tenga? La creencia en que al más fuerte no hay que hacerle sombra no es fácil de defender. Sin embargo, sus defensores parecen ganar los debates de alta política internacional en las Naciones Unidas. Estoy frente al televisor. Las tropas siguen avanzando. Las cadenas siguen transmitiendo. Son mi única fuente de información. Pero son tan poco creíbles y tan unilaterales que, respecto de este conflicto, me siento «como turco en la neblina» o, mejor, como inglés en tormenta de arena.
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