Academia de Ciencias Luventicus

 

 

La opinión pública americana

Por Juan Pérez

21 de marzo de 2003

 

Después de tantos anuncios, la guerra ha comenzado. La guerra en el "teatro de operaciones" y en las cabezas de los hombres. Ya la gente empieza a darle a las noticias un espacio importante, quizá demasiado grande. Hasta el que no es un filósofo desconfía del objeto del pensamiento. Porque pensar en la guerra sí vale la pena, pero en las noticias…

Es obvio que en tiempos de guerra la información no es confiable: si está en manos neutrales, se convierte en una mercadería; si está en manos de los propios interesados, es un arma. Por otra parte, es bien sabido que los medios de comunicación masiva están llenos de manipuladores de toda clase. Y, para colmo, es en estas circunstancias cuando los líderes políticos necesitan más de una opinión pública favorable, para obligarnos luego a tragar discursos del tipo: «La voz del pueblo es la voz de Dios», «Mi pueblo me lo pide», etc., todos los cuales dan ganas de vomitar por su alto contenido de demagogia.

Esto es así en todas partes, pero el fenómeno alcanza su expresión más lograda en Estados Unidos. En estos días, medios europeos dieron a conocer los resultados de una encuesta realizada entre ciudadanos americanos. A la pregunta: «¿De qué nacionalidad es Osama Ben Laden?», más de la mitad contestó: «Iraquí.» A la pregunta: «¿De qué nacionalidad eran quienes capturaron aviones para estrellarlos contra las Torres Gemelas?», más de la mitad contestó: «Iraquíes.»

Llamar a los medios de información: "medios de deformación de la opinión pública" no parece injusto. Han conseguido que el objeto del odio de la gente por un ataque que causó gran dolor sea un país al que jamás nadie había acusado de perpetrar ni de financiar actos de terrorismo.

¿Cómo se pretende justificar esto? Diciendo que se va a llevar la democracia a un pueblo. Entonces uno se pregunta: ¿Y por qué no se la llevan a alguno de tantos otros pueblos que no la tienen? ¿Por qué no a los cubanos, por ejemplo, que están mucho más cerca? ¿Será porque las únicas riquezas de Cuba son sus playas y sus bellas mujeres? ¿Será una mera casualidad que la guerra contra el país que cuenta con la segunda reserva petrolífera del mundo sea impulsada por un empresario tejano del petróleo?

Pero volvamos a las Torres Gemelas. Desde un primer momento se lo señaló a Osama Ben Laden como el ideólogo del atentado. Según se dice, él mismo ha aceptado su participación en el hecho —o, al menos, lo ha aprobado—. Pero Ben Laden ha sido un agente de la Agencia Central de Inteligencia de los EE.UU. (CIA) que, si bien es oriundo de Arabia Saudita, actuó amparado por líderes religiosos afganos. Por lo tanto, en busca de él, los americanos tomaron el control del país que cuenta con la primera reserva mundial de gas natural: Afganistán. ¡Qué casualidad!

En resumen, a raíz del atentado a las Torres Gemelas, se puso la vista en la primera reserva de gas y en la segunda reserva de petróleo. (La primera —la de Arabia Saudita— ya está en poder de EE.UU. gracias a sus dirigentes occidentalizados y a la tercera —la de Kuwait— los americanos la habían recuperado en la Guerra del Golfo.)

Por otra parte: ¿Qué es Kuwait? Un territorio que perteneció a Iraq hasta que, como resultado de la misma estrategia anglosajona que dividió a tantos países en todo el mundo, "se independizó". Cuando Saddan Hussein, aliado de EE.UU. en la guerra contra Irán, invadió Kuwait, ¿habrá sido animado a hacerlo por los americanos?

Ahora las cosas parecen tener sentido: tres jugadas de ajedrez y los recursos energéticos pasan a manos de la alianza de EE.UU. y el Reino Unido. Primero, alentar a alguien a invadir Kuwait para forzar la intervención; después alentar a otro para que se asocie a los afganos y organice un atentado; y, por último, torcer a la opinión pública americana para que apoye una intervención a Iraq. Imaginar el futuro (próximo) no es difícil: todas las potencias (La Unión Europea, Rusia y China) de un lado del mostrador y EE.UU. del otro (el lado del vendedor).

No creo que nadie pueda prever el desarrollo histórico en plazos muy largos. Pero… por algo se estudia la Geopolítica. No tengo dudas de que todo lo que hemos visto como espectadores azorados en los últimos años es el resultado de un plan.

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