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Las drogas y la Teoría
de Conjuntos
Por Johannes Geometricus
23
de mayo de 2003
En estos días la ciudad de Rosario fue visitada por uno de
los candidatos a Presidente de la Nación, el Dr. Ricardo López Murphy.
Al ser entrevistado por varios periodistas, el candidato respondió
preguntas sobre todos los temas: política, economía, educación, salud,
defensa. La opinión de mucha gente —y la mía también— es que éste es el
candidato intelectualmente más lúcido y mejor preparado para el cargo
al cual se postula.
Sin embargo, la solvencia que venía mostrando —sobre todo en cuestiones económicas— se vio opacada cuando un
periodista le preguntó: «¿Y qué harían ustedes, si llegaran al gobierno, con
el problema de las drogas?» El candidato respondió sin vacilar:
«Despenalizar el consumo y penalizar el tráfico.»
Tres cosas debo aclarar:
(1) su respuesta fue una frase hecha, muy trillada;
(2) la misma no mereció la repregunta de ninguno de los periodistas
presentes; y
(3) la nota no perdió ritmo como consecuencia de esa respuesta.
Estas observaciones son importantes porque revelan
que:
(1) muchos piensan lo mismo que López Murphy;
(2) nadie advirtió la trampa que la respuesta encierra; y
(3) todos (entrevistadores y entrevistado) parecían más preocupados por
mantener el ritmo de la nota que por lo que se estaba diciendo. Y la
verdad es que la respuesta sorprendió como un detalle
"progresista" que provenía de alguien a quien se lo ha rotulado de partidario de
la "mano dura".
Más allá de las cuestiones políticas, la propuesta
de López Murphy y otros proviene de un planteo incorrecto. Para mostrar
cuál es el inconveniente recurriré a la Teoría de Conjuntos.
Quienes concuerdan con la propuesta de López Murphy
representan la situación del problema que plantean las drogas como se
muestra en la figura 1.
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| Figura 1 |
Pero cualquiera que haya estudiado los llamados
"problemas de conteo" sabe que ésta no es la disposición más
general de dos conjuntos.
La disposición más general es la que se muestra en
la figura 2.
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| Figura 2 |
Es decir, hay tres categorías: la de los que
consumen, la de los que trafican, y la de los que consumen y trafican.
Esto es importante porque, desde el punto de vista
del Derecho Penal, si uno dice: «Despenalizar el consumo y penalizar el
tráfico», está diciendo: «Los consumidores al hospital y los
traficantes a la cárcel.» La pregunta que surge entonces es: «Y los que
consumen y trafican: ¿Adónde deben ir?»
Si la ley se hace con el esquema de la figura 1, todo
traficante va a preferir que se lo trate como consumidor y los
productores de drogas usarán a los consumidores como traficantes. Se debe
legislar sobre la base del esquema de la figura 2. Es decir, lo que hay
que discutir es qué se hace con quienes están en la intersección de los
dos conjuntos. Con los otros es fácil ponerse de acuerdo. La propuesta de
López Murphy y otros hace referencia a los casos fáciles y elude el caso
difícil. Por eso no sería injusto tildarla de demagógica:
pone de su lado al interlocutor pero no resuelve el problema.
No me gustaría cerrar esta nota sin una propuesta.
¿Qué se debe hacer con quienes consumen y trafican? Si se volvieron
traficantes como consecuencia de la desesperación que les produce su
adicción, enviarlos al hospital. Si se volvieron adictos cuando ya eran
trraficantes, enviarlos al hospital hasta que se curen y luego a la
cárcel como castigo.
Yo sé que esta propuesta es opinable desde el
momento que fija una posición. Lo que nadie podrá decir es que se trata
de una propuesta demagógica.
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©2003-2007 Academia de Ciencias Luventicus
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desde Rosario, capital cultural de la República Argentina
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N.
del E.
Este artículo muestra que es posible hacer una aproximación
a los temas de actualidad que no sea de izquierda ni de derecha. La
propuesta de un político ha sido analizada y el autor ha demostrado que
la misma tiene un error de planteo. (Esto es algo que toda persona
intelectualmente honesta estará dispuesta a reconocer.)
Por otra parte, aquí se puede ver la importancia de formar a la gente en el pensamiento
científico, uno de los objetivos del proyecto Luventicus. Cuando los
temas se presentan despojados de ideologías y cuestiones religiosas, el
público en condiciones de discutirlo es el más amplio posible. ¿Hay una forma mejor
de democratizar la discusión de los temas que nos involucran a todos?
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