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ÍAF, CER y CVS: Por Johannes Geometricus 17 de julio de 2003
Muchos recuerdan todavía los resultados de la aplicación del Índice de Ajuste Financiero (ÍAF) de acuerdo a lo establecido por la Circular 1050 del Banco Central de la República Argentina. ¿Qué decía "La 1050"? A continuación se reproduce la parte más importante de su contenido: Se autoriza a las entidades financieras a
realizar operaciones ajustables utilizando para la actualización de los saldos de deuda el factor de corrección que surja de la comparación entre los índices correspondientes al día de vencimiento y al de efectivización del respectivo crédito. Es decir, se trataba del ajuste continuo (diario) de la tasa de los contratos. Así, el monto de la deuda el día d, D(d), estaba relacionado con el monto de la deuda el día anterior, D(d - 1), por medio de la tasa mensual (tanto por uno) correspondiente al día d, ÍAF(d).
A su vez, la tasa del día d estaba relacionada con la del día anterior ÍAF(d - 1), por medio de un factor de actualización: (1 + tm)1/30, donde tm es la “tasa de interés mensual promedio ponderada de los depósitos a plazo fijo de 30 días correspondientes al segundo día hábil anterior a la fecha”.
Como señaló el Ing. M. Resnick Brenner en un artículo escrito en 1981, “aunque los indicadores de la inflación permanezcan invariables, el ÍAF crecería, a menos que la tasa de referencia fuera 0 o negativa”. Veamos en un ejemplo cómo funcionaba el mecanismo de actualización de deudas establecido por "La 1050". Supongamos que uno tenía una deuda de $1000 el día 5 y calculemos su monto el día 12 del mismo mes para una tasa de referencia mensual constante del 10% y un ÍAF inicial del 5% mensual.
Hasta aquí no parece haber gran diferencia con otros sistemas. Efectivamente, para plazos cortos, del orden de los meses, no hay gran diferencia si se actualiza o no la tasa. Pero para períodos largos, como los de las operaciones hipotecarias, la actualización de la tasa lleva los montos de las deudas a valores impagables. Los gráficos siguientes muestran la diferencia entre el monto de la deuda calculado con tasa constante y con tasa variable.
Para plazos largos, el problema del procedimiento de cálculo dispuesto por la autoridad monetaria no estaba en el hecho de que la actualización se hiciera diariamente —como mucha gente pensaba entonces y piensa hoy todavía— si no en la actualización continua de la tasa. El del Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER), en cambio, no es un sistema de tasa variable. Es simplemente un sistema de indexación. De los dos anteriores, se parece más al de tasa constante que al de tasa variable, porque la variación del índice refleja el aumento de precios: no es una actualización determinada por un procedimiento preestablecido y que la lleva invariablemente hacia arriba. Este índice puede subir o bajar. Suponiendo que la tasa de inflación se mantuviera en valores parejos en el período en que se cancela la deuda —o, lo que es lo mismo, tomando la tasa de inflación promedio—, se podría usar la fórmula para calcular el monto de la deuda dada más arriba siempre que:
(Si la actualización se hiciera mensualmente, la tasa sería la equivalente en el sistema de actualización continua.) Asustados por la experiencia de "La 1050" los deudores presionaron al gobierno para que cambiara este índice por otro que tomara en cuenta la evolución de los salarios (Coeficiente de Variación Salarial, CVS). Pero ahora se dan dos circunstancias: los salarios aumentan pero no de forma pareja para todos y el CER es menor que el CVS, negativo incluso debido a la deflación de precios. Algunos piden volver al CER; otros, eliminar el CVS. Yo me pregunto: ¿No pedirán con el tiempo que se haga uso de un Coeficiente de Variación del Salario Propio (CVSP)? Este coeficiente funcionaría así: si el sueldo del deudor subiera, las cuotas de su deuda subirían en proporción; si su sueldo bajara, las cuotas bajarían también; si se quedara sin trabajo, no pagaría… ¿No es genial? En el gráfico siguiente se comparan las distintas alternativas. El CER, el CVS y el CVSP son los únicos que pueden reducir el monto de la deuda (pueden ser negativos). Sin embargo es harto improbable que ello ocurra en plazos largos con alguno de los dos primeros.
Aparentemente, el Presidente de la Nación apoyaría la eliminación del CVS y el Ministro de Economía, como cualquier persona que entienda mínimamente de Matemáticas, ve en ello una injusticia. Sin embargo, la realidad nunca es sencilla: cuando uno esperaba racionalidad de los economistas y demagogia de los políticos, apareció el presidente del Banco Ciudad de Buenos Aires diciendo que los 1100 millones de pesos en cuestión no afectan a la cartera de los bancos y que, por la diferencia que hay hoy entre las tasas de depósitos y créditos, él no necesita cobrar el CVS a sus clientes. Pero ése no es el punto: se trata de una cuestión de justicia. Además, no se debe olvidar que este mismo señor es quien no se cansó de recorrer programas de televisión abogando por la pesificación de los ahorros. Por lo visto, para él lo que se debe hacer siempre es lo que conviene a los bancos. En resumen, la manera en que se calcula el término de la tasa parece estar estrechamente relacionada con la posición política de quienes definen las políticas económicas: cuanto más a la izquierda se encuentran menor es el índice.
El CVS y el CER, según como vengan las cosas, podrían enmarcarse en una política de izquierda o de derecha. En cambio, si alguien propone el CVSP o el ÍAF no quedan dudas de sus simpatías en el plano ideológico.
N. del E.: Las dos funciones D(d), a tasa constante y a tasa variable, son exponenciales si la actualización del monto se hace diariamente. Cuando la tasa se actualiza diariamente también, la función es dos veces exponencial (biexponencial). De ahí su notable crecimiento en el tiempo. |
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