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Apuntes
para un diccionario de disparates
del pensamiento
argentino contemporáneo
IV. La revolución permanente
Por Juan Pérez
25 de julio de 2003
Los "modelos" económicos
Lo que se ha dicho:
«Debemos defender las empresas del Estado de los traidores a la Patria (sic)
que quieren liquidarlas para hacer su negocio.» (Ex senador
justicialista en la última parte del gobierno de Raúl Alfonsín.)
«Tenemos que ir hacia una economía popular de mercado (sic) en la
cual el Estado no tenga más empresas a su cargo.» (Ex presidente Carlos
Menem, un año después del comienzo de su gestión.)
«Este modelo ya está agotado (sic) y debemos cambiarlo.» (Ex
presidente Eduardo Duhalde durante la campaña para elegir al sucesor de Carlos
Menem)
«Están equivocados. Para salir de esta situación, hay que profundizar el modelo (sic).»
(Ex legislador justicialista durante la campaña para elegir al sucesor de
Carlos Menem)
«Debemos hacer todo lo posible para que el nuevo modelo (sic) no sea
interrumpido (sic) por los que vengan después de nosotros. Los
argentinos ya hemos sufrido mucho con los cambios.» (Ex presidente
Eduardo Duhalde durante la campaña para la elección de su sucesor)
«Los argentinos y las argentinas (sic) tienen que ver en nosotros la
continuidad del modelo (sic) que puso en marcha (sic) el presidente
Duhalde.» (Presidente Néstor Kirchner durante la campaña que lo llevó a la
presidencia)
«Esperemos que, después de este viaje iniciático por Europa y los EE.UU.,
el presidente Kirchner cambie su rumbo porque si no quién sabe a dónde nos va
a llevar.» (De las declaraciones del economista Jorge Ávila del Centro de
Estudios Macroeconómicos de Argentina, CEMA, a un periodista de Radio
Continental.)
Los errores que se han cometido:
Después de recorrer estas declaraciones cualquiera puede comprender a las miles
de personas que a fines de 2001 pedíamos a gritos: «Que se vayan
todos.» Porque hay que tener oídos curtidos para soportar
los cambios de discurso —sin contar el mal uso de las palabras— de quienes
con sus acciones o sus recomendaciones fueron los artífices del desastre
económico de nuestro país.
El error de quienes nos gobernaron en el pasado consistió en creer que la
política económica formaba parte de su personalidad, que cada uno debía tener
una distinta. Y, para demostrar que ésa era la mejor, nos embarcaban a todos en
transformaciones traumáticas de dudosa utilidad. Así pasamos
por la inflación, la hiperinflación, la convertibilidad, la fuga de
depósitos, la bancarización y la pesificación. Así también nos llevaron a la falta
de interés por la política y al desprecio por los políticos. Las nuevas autoridades
parecen haber aprendido la lección y no han cambiado violentamente el rumbo económico. ¿Serán capaces de proceder del mismo modo en el campo
político?
¿Y ahora, qué?
Lo que se ha dicho:
Hay que someter a jucio a los miembros de la Corte, pero no a todos a la vez
sino de a uno. La sociedad ya está harta de su comportamiento. Debemos dar la señal de que
estamos construyendo un país con seguridad jurídica. A los reemplazantes de los que vayan renunciando o sean
separados de sus cargos se los va a nombrar haciendo uso de un procedimiento que
garantice la transparencia: las organizaciones no gubernamentales y los colegios
de abogados podrán manifestar su oposición a los nombramientos. No será ésta
la
elección de magistrados por voto popular de Japón, pero se va a poner en
práctica un procedimiento que no existe en ningún país de América
Latina.
Los errores que se han cometido:
Como ya no hay margen para otra revolución económica, se encara la revolución
judicial. Creo que pocas veces se han dicho tantos disparates como alrededor de
la reforma del poder judicial. Cuando el presidente Kirchner hablaba de proponer
candidatos, ¿no se refería a varios? Sin embargo terminó proponiendo a uno
solo:
el Dr. Eugenio Zaffaroni, un penalista discutido por su simpatía por el abolicionismo escandinavo. Es
obvio que no era la persona indicada para generar consenso. Así lo
manifestaron diversas organizaciones y miembros conspicuos de colegios de profesionales
del Derecho. ¿Qué va a pasar ahora? Porque éste es el único candidato y no
se estableció previamente un procedimiento de impugnación. Si este señor —que reconoce haber sido elegido por tener una ideología cercana a la del
presidente— fuera designado, ¿se habrá garantizado la
"transparencia"?
Por otra parte, ¿serán los colegios de profesionales, cuya única función
visible es la de hacer lobby para que la gente de su sector pague pocos
impuestos, quienes representen a la sociedad a la hora de elegir a las únicas
autoridades que no eligen los ciudadanos? Y con respecto a las organizaciones no
gubernamentales cabría preguntar: ¿Cuáles? ¿Las de beneficencia? ¿Las que
buscan niños perdidos? ¿Greenpeace?
¿Y ahora, qué? (II)
Lo que se ha dicho:
Debemos terminar con la impunidad. Para eso hay que declarar
"nulas" las leyes de "obediencia debida" y de "punto
final" y el decreto presidencial que fija posición sobre el "Principio de
Territorialidad". Si algún juez extranjero —léase Baltasar Garzón—
pidiera
la extradición de ciudadanos —léase militares—
argentinos, los jueces
serán los encargados de decidir qué hacer.
Los errores que se han cometido:
El declarar "nulas" dos leyes del Congreso y un decreto promulgado por
un presidente constitucional no ayuda a afirmar la seguridad jurídica.
Por otra parte, ¿es lógico que se encargue la tarea de decidir sobre una cuestión
inédita a los jueces que tanto se cuestiona? Quienes no saben ni siquiera redactar un
exhorto, ¿serán los más indicados para sentar jurisprudencia en Derecho Internacional?
Un juez que decide extraditar a alguien lo hace porque la persona puede haber
cometido un delito. Ahora bien: en tal caso, ¿por qué no lo juzga él? Aquí
se da la contradicción de que el juez extraditaría a alguien por haber
cometido algo que aquí, según la ley vigente, no es delito. Pero, como para
él sí es delito, lo envía a otro país para que sea juzgado. Es decir,
actúa de acuerdo a su conciencia, lo cual, en principio, no estaría mal. Sin
embargo, llama la atención que, en otros casos, los mismos jueces manifiesten su
impotencia por tener que seguir "la fría letra de la ley" y absolver
a quien su conciencia les dice que es culpable.
Por último, quedan otras dudas:
(1) Cuando un policía mate en un enfrentamiento con bandas de delincuentes a
algún ciudadano de países limítrofes, ¿ese país podrá pedir su
extradición?
(2) ¿La extradición se debe hacer siempre a la jurisdicción donde la pena es
mayor?
«Un elemento de solidaridad»
Lo que se ha dicho:
«Vamos a trabajar para que la escuela se convierta en un elemento de
solidaridad (sic).» (De las declaraciones del Presidente Kirchner al tomar juramento a su
Ministro de Educación. La frase fue coronada con un cerrado aplauso de todos
los asistentes.)
«Es difícil saber quién es el que está haciendo negocios en el sector
Salud. Por eso hemos tomado algunas medidas. Como dicen en el campo: ‘Hay que
pegarle al chancho para que aparezca el dueño.’» (Juan González
Gaviola, interventor del PAMI)
Los errores que se han cometido:
Las revoluciones en los ámbitos de la educación, la salud y la seguridad
son bien conocidas por los argentinos. Aquí también se han propuesto distintos
"modelos", uno peor que el otro. Ahora, por lo visto, haremos de la
educación algo solidario (?), vamos a mover el avispero en la principal obra
social del país hasta que alguien se queje (¿Luis Barrionuevo?) y vamos a
investigar el patrimonio de los comisarios bonaerenses. Ojalá las nuevas
autoridades sepan qué es lo que están haciendo. Por ahora, el único que parece
haber fijado un objetivo es el
interventor del PAMI: «Hay que encontrar al dueño.»
N. del E.: Hace un tiempo que no recibíamos los apuntes de Juan
Pérez para el Diccionario de disparates.
En mi carácter de Editor, he leído una vez este artículo. No creo que pueda
leerlo una segunda: es demasiado fuerte.
N. del A. (12 de febrero de 2004): En el día de hoy he visto
aparecer al líder de los "Jóvenes ‘K’", Nicolás Trotta, en el
programa noticioso de la mañana conducido por Víctor Hugo Morales y que se emite
por Canal 7, el canal del Estado Nacional. A propósito de una pegatina que esta
agrupación había realizado, el joven expresó: «Estamos apoyando (sic)
el modelo que lleva adelante (sic) el Presidente Kirchner.» Parece
que nuestros dirigentes siguen empeñados en hacer con los modelos lo
que nadie en el mundo hace: los "apoyan"; los "llevan adelante";
los "profundizan"; los "interrumpen". Y pensar que, antes de que la palabra "modelo" se pusiera de moda,
teníamos otras para indicar lo mismo: "programa";
"plan"; "política". (¿Dónde han quedado aquellos días en
que, en vez de profundizar un modelo, reimpulsábamos una política?)
Pero aquí también era necesario hacer
—aunque más no fuera— una pequeña revolución. La era de los
dirigentes con dificultades de expresión graves aún no termina: comenzó con
Carlos Menem, tuvo una pequeña impasse con Fernando de la Rúa, prosiguió con Eduardo Duhalde y está
en su punto más alto con la llegada al poder de Néstor Kirchner.
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