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RESPUESTA A La PREGUNTA DE UN PERIODISTA
El nepotismo
Por Germán Schultz
28 de julio de 2003
Desde hace unos días se viene hablando de la posibilidad de que un senador
cuestionado sea reemplazado por su hermana en la candidatura a gobernador de la
provincia que representa. Hoy tuve la oportunidad de escuchar uno de esos debates
por Radio Continental. La discusión derivó hacia el tema del
"nepotismo". Entonces, un conocido periodista preguntó: «¿Alguien
me puede decir qué es lo malo del nepotismo?»
Aquí va mi respuesta:
El nepotismo y el amiguismo son desviaciones del buen proceder político. En
nuestra historia hay muchos ejemplos dados por grandes hombres que confirman
esto: Sarmiento negando un puesto a un sobrino, el electo gobernador Sabatini de
Córdoba pidiéndole a su hermano que renuncie a un lugar en la Corte Suprema de
Justicia de esa provincia, etc.
La razón es clara: el Estado no se puede manejar como un negocio familiar o
una empresa privada porque el gobierno es el lugar donde se encuentran para acordar los
distintos sectores de una sociedad. Por ejemplo, en las reuniones del gabinete
nacional se discute la priorización de partidas presupuestarias. De esa
discusión deben participar: un representante de los médicos (Ministro de Salud);
un representante de los docentes (Ministro de Educación); un representante de los
militares (Ministro de Defensa); etc. Y es en ese ámbito (el gobierno) donde
estas personas tienen la única posibilidad de encontrarse. Un médico puede
haber hecho toda su carrera entre médicos, pero recién en el gobierno hallará
un lugar donde discutir sus prioridades con las de un maestro y un policía.
¿Se imagina usted lo que ocurriría si esos representantes, en vez de
encontrarse con profesionales de otras áreas, dieran con un club de amigos o un
grupo de parientes?
Si una persona no soporta las discusiones ni tiene la capacidad necesaria para
orientarlas y la solvencia para dar la última palabra, no sirve como dirigente.
Y si necesita tener al lado a su hermana, su esposa, su hijo o su amigo para
eludir la discusión con quienes no son sus allegados, tiene un problema de
inmadurez y no sirve como político.
Por último, en un sistema como el que su pregunta da a entender que podría
no ser tan malo, quien no tenga amigos
o parientes se sentiría en inferioridad de condiciones. ¿Nunca le pasó a usted
tener que cuidarse de hablar con una compañera de trabajo porque ella era la esposa
del jefe?
G. Sch.
N. del A.
Creo que el disparador del periodista es útil para que se trate el tema del
nepotismo, una de las enfermedades de nuestro sistema. Sin embargo, tengo mis
dudas de que el planteo del colega sea el apropiado. No parece lógico que,
cuando todos bregamos por que las instituciones republicanas y democráticas sean
restauradas, alguien manifieste por los medios opiniones ambiguas sobre una
de las peores prácticas de esas aristocracias rancias anteriores a la
Revolución Francesa. Los que estamos en los medios tenemos la posibilidad de
emitir opinión pero también la obligación de formar opinión. En estas
cuestiones que hacen a la salud de la República deberíamos manejarnos con más
cuidado y no —por llenar horas de radio y mantener a la audiencia atenta—
andar emitiendo opiniones a contramano de toda
lógica.
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desde Rosario, capital cultural de la República Argentina
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