Academia de Ciencias Luventicus

 

 

«Parece que me equivoqué con este muchacho.»

Por Andrés Luetich

21 de agosto de 2003

 

«Parece que me equivoqué con este muchacho», habría dicho el presidente argentino Néstor Kirchner en referencia a su vice Daniel Scioli, según dejaron trascender algunos de sus allegados. La historia vuelve a repetirse. Nuevamente el binomio electo por la ciudadanía para conducir el Poder Ejecutivo Nacional durante cuatro años se muestra incapaz de transitar ese lapso de tiempo sin mostrar grietas.

¿Coincidirá el presidente con aquellos que afirman que «El pueblo nunca se equivoca»? De ser así, sería bueno que repensara su opinión sobre Scioli a la luz de esa convicción. Ya que si el pueblo no se equivocó al elegirlo como vice-presidente, es poco el espacio que queda para plantearse su equivocación al escogerlo como compañero de fórmula e incluso es nula la importancia de semejante planteo.

La misma legitimidad que tiene Kichner como presidente es la que tiene Scioli como vicepresidente. Ninguno de los dos obtuvo un voto más que el otro. Esperemos que nuestro caudillismo sempiterno, padre del populismo y la demagogia, no termine trasformando al presidente del veinte por ciento en un nuevo salvador, a quien nadie pueda contradecir u oponerse. Muchas expresiones generadas en la segunda línea del partido gobernante y repetidas hasta el hartazgo por periodistas de primera línea hacen pensar que vamos a una nueva relación de histerismo entre el líder y la masa: "El Viento del Sur", "El Tren K", etc.. Se utiliza el lenguaje de las imágenes, que seduce y encandila, pero faltan los conceptos claros, que permiten razonar y pensar críticamente.

Espero que el vice-presidente no imite a su antecesor, Chacho Ávarez. Que ejerza el rol para el que fue elegido por el mismo número de votos que el Presidente de la Nación. Si considera que debe oponerse a una determinada ley, que lo haga. Y si pierde la votación, que lo soporte y siga haciendo lo que entienda correcto.

Espero que el presidente comprenda que no todos deben pensar como él. ¿Cuántas veces repitió que es «portador de una ‘verdad relativa’»? Bueno, que lo haga carne, que asuma que otros pueden pensar distinto, incluso dentro del gobierno. Porque, como presidente, puede nombrar y remover ministros, pero no puede arrepentirse de haber elegido a su compañero de fórmula, porque al vice lo eligió la ciudadanía y debe permanecer allí hasta que cumpla su mandato.

Recuerdo que cuando Scioli hablaba de Kirchner en la campaña centraba su discurso en lo "moderno" de los planteos del santacruceño para encarar los problemas del país. Tal vez sienta hoy que el presidente es tan moderno como una película de ciencia ficción de los años sesenta. De ser así, también Scioli tendrá que superar esa desilusión y asumir la responsabilidad que conlleva el cargo para el que se postuló y fue elegido.

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