Academia de Ciencias Luventicus

 

 

El mejor de los sistemas posibles

Por Andrés Luetich

11 de diciembre de 2003

 

El famoso filósofo y matemático G. W. F. von Leibnitz sostenía que Dios creó "el mejor de los mundos posibles". Él consideraba que, si bien Dios, por ser libre, no estaba obligado a crear, si lo hacía, no podía sino crear lo mejor. Un contemporáneo suyo, Voltaire, con la intención de polemizar, le dijo que por qué no les explicaba su teoría a los familiares de las víctimas del terremoto de Lisboa (ocurrido por aquellos días). Fue entonces cuando Leibnitz propuso la creación de una nueva disciplina, la "Teodicea", cuyo objeto sería apologético: mostrar la compatibilidad entre la presencia del mal en el mundo y la existencia de un Dios providente.

Al escuchar las reflexiones realizadas por políticos y analistas con motivo de cumplirse 20 años de democracia en la Argentina, volvió a mi mente aquella afirmación del filósofo alemán. Todos coincidían en algo: «La democracia es el mejor de los sistemas posibles.» ¿Tendremos que crear una nueva disciplina para defender esa afirmación?

Wittgenstein afirmaba que la mayor parte de los problemas teóricos se origina en la utilización imprecisa del lenguaje. Tal vez aquí el error se origine al considerar a la democracia un sistema y afirmar, a renglón seguido, que nuestro sistema es la democracia. Se genera así una falsa equiparación de términos que permite tildar de "antidemocrático" a todo aquel que critique nuestro sistema.

La democracia es un valor, un ideal. Los sistemas políticos son conjuntos complejos y articulados de normas (explícitas e implícitas), tradiciones, hábitos, prácticas, etc. Equiparar a la democracia con el sistema político vigente en la Argentina desde diciembre de 1983 es un error. Y esta confusión encubre y favorece a todos aquellos que se benefician de los aspectos menos democráticos del sistema.

Nuestro sistema es presidencialista. ¿Es ello lo mejor? ¿O es mejor el sistema parlamentario? Nuestro sistema incluye elecciones legislativas mediante "listas sábana", Ley de Lemas en algunos distritos, "disciplina partidaria", voto por bloque en el congreso (piensa uno y votan treinta), coimas en el senado (¿sólo allí?), clientelismo,… ¿Es éste el mejor de los sistemas posibles? ¿Es éste el sistema que permite realizar en nuestro país del modo más pleno el ideal democrático?

Muchas veces se ha visto en la historia a hombres que, luego de obtener algún triunfo en su lucha por alcanzar un ideal, se conforman con él y se acomodan a la nueva situación, olvidando el ideal y abandonando el espíritu de sacrificio. Muchos de nuestros demócratas han hecho esa experiencia. Dejemos que ellos festejen sus veinte años de "sistema democrático". Y nosotros, reafirmemos nuestro compromiso con el "ideal".

 

N. del E.
Como se desprende del diálogo entre B & N, si fuera obra de un dios todopoderoso, "el mejor de los mundos posibles" debería ser "el mundo óptimo". Al margen de su pasión por las polémicas, era ésta la dificultad que encontraba el muy inteligente Voltaire. No olvidemos que fue él quien acuñó la palabra "optimismo". Seguramente había meditado mucho sobre este punto.

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