Academia de Ciencias Luventicus

Max WEBER

Max Weber nació el 21 de abril de 1864 en Erfürt (Turingia, Alemania). Su padre era político y jurista; su madre calvinista y puritana. Estudió en las Universidades de Heidelberg, Múnich y Göttingen, obteniendo el grado de doctor a los 25 años de edad. Continuó en el ámbito universitario como profesor, enseñando Derecho en Berlín y Economía en Frieburg. Este último cargo le fue ofrecido en 1895, a raíz del prestigio que obtuvo con la publicación de sus primeros escritos. Al año siguiente se trasladó a la Universidad de Heidelberg, pero al poco tiempo, afectado por una enfermedad de origen nervioso, tuvo que dejar la docencia.

En 1904 fundó, junto a otros investigadores, la prestigiosa revista Archiv für Sozialwissenschaft und Sozialpolitik, en la que publicó algunos de sus escritos más importantes: La ética protestante y el espíritu del capitalismo (1904-1905) y varios artículos que exponen su método basado en la definición de "tipos-ideales".

Con Simmel y Tonnies fundó, en 1910, la Sociedad Alemana de Sociología. Por ese entonces concibió el proyecto de publicar un libro que expusiera sus ideas en forma ordenada y conjunta. En 1915 escribió La ética económica de las religiones universales, con el fin de profundizar la reflexión iniciada con su obra La ética protestante sobre la mutua dependencia entre las variables económicas y la religión de la sociedad. 

Retomó la docencia universitaria en 1918, en las Universidades de Viena y Munich. Formó parte de la delegación alemana para la negociación de la paz en Versalles y de la comisión que tuvo a su cargo redactar la Constitución de Weimar. Todo ello poco antes de su fallecimiento, acaecido el 14 de junio de 1920.

Además de Economía y sociedad, fueron publicadas como obras póstumas Estudio sobre sociología de la religión (1921), Estudios de metodología (1922) y Estudios de sociología y política de la historia social y económica (1924).

Como sociólogo, Weber se distanció por igual de las dos corrientes antagónicas dominantes en su tiempo: el positivismo y el marxismo. Contra los positivistas, remarcó la especificidad del objeto de estudio de las ciencias sociales, que no puede ser abordado con el método de las ciencias naturales. Weber señalaba que, mientras los fenómenos estudiados por las ciencias naturales dependen sólo de causas, los que estudian las ciencias sociales incluyen la finalidad, ya que su objeto son las acciones intencionales de los hombres. Contra la opinión de Marx, Weber no creía que hubiera un factor que actúe siempre como variable independiente (el económico) y respecto del cual todos los demás (derecho, educación, filosofía, religión, etc.) sean meramente variables dependientes. Por el contrario, sostenía que, en diferentes momentos de la vida de una sociedad, cualquiera de estos factores puede adquirir preponderancia sobre los demás, como lo demuestra en su estudio La ética protestante, donde explica la aparición del moderno capitalismo no por una concatenación de causas económicas sino por la conjunción de una situación económica favorable (que también se había dado en otros momentos de la historia sin generar un efecto similar) y una mentalidad religiosa que veía en el éxito económico la señal de la predestinación para la salvación eterna. Tampoco creía, como lo hacían Hegel y Marx, que la historia sigue un curso racional, ya que no podemos estudiarla en su totalidad y nos vemos imposibilitados de decir hacia dónde se dirige o, incluso, si se dirige hacia algún lado en particular. No pudiendo estudiar la realidad social en su conjunto –ya que ésta es infinita– el científico social aborda siempre aspectos parciales. Por eso se ve obligado a seleccionar aquello que considera relevante y a abstenerse de formular leyes que pretendan explicarlo todo.

Revisten especial interés sus estudios sobre la preponderancia que va adquiriendo la burocracia a medida que se desarrolla el capitalismo. Weber señala el peligro de que la excesiva burocratización entorpezca y obstaculice el sistema democrático y representativo de gobierno.

Max Weber no fue sólo sociólogo. Su obra se extendió hacia otros campos en los que también dejó una profunda huella: Economía, Derecho, Historia, Política y Antropología.

 
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