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Muerto
Sócrates, su discípulo Euclides retornó a
Megara (donde había nacido), y fundó allí
una escuela que, como la Cirenaica, se desarrolló principalmente
durante el siglo IV a.C. En las doctrinas de la escuela se
podía ver
la formación eleática y socrática de su fundador. Sus miembros recibieron
sucesivamente el nombre de "megáricos",
"disputadores" y "dialécticos". Por
influencia de los eletas, sostuvieron una tajante separación entre el mundo
sensible de la apariencia y el inteligible o real, a tal punto que
Estilpón de Megara llegó a criticar a Platón su pretensión de explicar
el mundo sensible por el inteligible estableciendo de ese modo una relación
entre ambos. Por su raíz socrática, buscaban la verdad (entendida como el
bien), más allá de lo inmediatamente presente.
Combinando ambas fuentes, identificaron el bien (Sócrates) con lo uno e
inmóvil (Parménides) y lo denominaron
"Dios", "sabiduría" o "entendimiento". Para
ellos, el ser inmóvil del que hablaba Parménides no era sino el
bien
del que hablaba Sócrates. De este modo las ideas de Sócrates adquirieron un marcado
carácter metafísico. Los
megáricos eran maestros de la "erística" (arte de discutir). Tenían un
especial gusto por las paradojas y las sutilezas lógicas, y las dominaban
con virtuosismo. Diodoro Cronos, por ejemplo, reelaboró las aporías de
Zenón de Elea para negar el movimiento. Se destacaron también (como
luego lo harían los estoicos) en el estudio del Cálculo Proposicional.
El antes nombrado Diodoro Cronos —a quien Aristóteles
cita críticamente—
afirmaba que sólo puede hablarse del ser en tanto que ser actual (teoría
relacionada con su negación del movimiento) y que nada puede decirse del
ser meramente posible. Al afirmar que sólo es posible lo que
efectivamente es o será, suprimía el fantasmal mundo de lo posible que
admitía Aristóteles y lo posible se convertía en un modo de lo real. De
todos modos su erística fue decayendo hasta diluirse en mera
charlatanería engañosa, como la del "Argumento del Cornudo": “Tu
tienes lo que no has perdido. No has perdido los cuernos, luego tú tienes
cuernos.” Estilpón
de Megara (filósofo de la escuela) fue maestro de Zenón de
Citio,
fundador del estoicismo, por lo que se puede establecer una relación entre
ambas escuelas. |