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En
esta obra, Sábato, a mitad de camino entre dos orillas, la desesperación y
la fe, presenta una especie de testamento donde nos abruma con su valor,
su persistencia incorruptible, su pasión y su lucha frente a las
adversidades de la vida, su solidaridad con los desposeídos, su
compromiso, su entrega total al Arte, y su permanente y sólida esperanza
en los jóvenes.
Recorre
como en una evocación, aquellos "lugares" que marcaron su
trayectoria: la difícil decisión de dejar la Ciencia, su paso por el
surrealismo, el encuentro final con la Literatura, los interrogantes sobre
la existencia de Dios o lo Absoluto (en sus términos), el uso irracional
de la Tecnología, la Ciencia alejada del hombre, el consumismo, la
robotización del ser humano, su familia, sus hijos, Matilde.
Testimonio,
legado o epílogo, casi un testamento espiritual de quien, viendo
llegar el fin, siente la necesidad imperiosa de decir, de gritar aun
frente a esta civilización que se derrumba y de tratar de unir, en una
especie de ruego, a todos aquellos que todavía podemos hacer algo por
rescatar los restos de la humanidad.
El
epílogo de la obra culmina con estas palabras: […] Les propongo,
entonces, con la gravedad de las palabras finales de la vida, que nos
abracemos en un compromiso. Salgamos a los espacios abiertos, arriesguémonos
por el otro, esperemos, con quien extiende sus brazos, que una nueva de la
historia nos levante. Quizá ya lo está haciendo, de un modo silencioso y
subterráneo, como los brotes que laten bajo las tierras del invierno.
Algo
por lo que todavía vale la pena sufrir y morir, una comunión entre
hombres, aquel pacto entre derrotados. Una sola torre, sí pero refulgente
e indestructible.
En
tiempos oscuros nos ayudan quienes han sabido andar en la noche
[…]
Piensen siempre en la nobleza de estos hombres que redimen a la humanidad.
A través de su muerte nos entregan el valor supremo de la vida, mostrándonos
que el obstáculo no impide la historia, nos recuerdan que el hombre sólo
cabe en la utopía.
Sólo
quienes sean capaces de encarnar la utopía serán aptos para el combate
decisivo, el de
recuperar cuanto de humanidad hayamos perdido.
Aporte
de Graciela Barroso |
Reflexiones
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