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Son dos los ámbitos fundamentales en los que se
desenvuelve la vida de todo hombre, el hogar (ámbito de relaciones
primarias o intersubjetivas) y el trabajo (ámbito de relaciones
funcionales). En ambos, la vida de Blumfeld es extraña.
Sabemos poco de él. Es un solterón que vive solo.
Su relación con la sirvienta y los niños del edificio es distante. De
todos modos, lo verdaderamente extraño se hace presente recién al
comenzar el relato: las dos pelotitas de celuloide que repiquetean sin
cesar.
En el trabajo la situación es distinta. Allí todo es extraño, y lo es desde hace ya mucho tiempo. El lugar pequeño, los
escribientes, la relación con Ottomar.
La soledad, la extrañeza y la naturalidad con la que
conviven los personajes con lo "anti" o "sobre"
natural, temas recurrentes en las obras kafkianas, se hacen presentes con
toda su fuerza en este breve relato. Aporte
de Andrés Luetich
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