Reportaje a Ketty Alejandrina Lis, poeta argentina
realizado por Germán Schultz
publicado el día 24 de julio de 2004

Ketty Alejandrina Lis es autora, entre otras obras, de los poemarios Imaginaciones (1987), Cartas para Adriana (1992) y Piedra Filosofal (1997), y de un opúsculo sobre Mozart, los cuales merecieron críticas favorables en Argentina y en el exterior.

Su nombre figura en distintas antologías y diccionarios nacionales y extranjeros. Plaquetas, poemas y artículos suyos han aparecido en diarios y revistas de varios países. Algunos de sus poemas han sido traducidos al inglés, al francés y al italiano.

Desde 1990 hasta 1995 se desempeñó como panelista en la Feria Internacional de Buenos Aires. Ha participado de recitales poéticos, congresos y festivales internacionales realizados en Argentina, y en el Encuentro "Las vanguardias literarias en Iberoamérica (Centenario de Manuel Navarro Luna)" en Manzanillo (Cuba). En 1993, en un concurso cuyo jurado estaba integrado por Joaquín Giannuzzi, Víctor Redondo y Carlos Penelas, recibió la Faja de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores por su obra Cartas para Adriana. Por su libro Piedra Filosofal, resultó finalista en la XXXV edición del premio literario organizado por la Casa de las Américas. Fue seleccionada para la "Antología poética contemporánea" por el Versal Editorial Group (Massachusetts, EE.UU.) Obtuvo el 2º premio en el I Salón de Poesía Ilustrada, concurso organizado por la Galería de Arte Daitter Hajj.

Ha sido distinguida por su labor cultural en la ciudad de Rosario con la plaqueta "Dr. Carlos J. Corbella", otorgada por la Fundación Héctor I. Astengo. Es co-fundadora de la Fundación Mozart y miembro del Consejo Directivo del Mozarteum Argentino (Filial Rosario). Edita en la Red (http://www.poeticas.com.ar) "Poéticas – Antología de la Poesía Universal" incluida en Humbul (Universidad de Oxford) para consulta de los alumnos que estudian poesía en castellano y, en particular, latinoamericana. Ha recibido las siguientes distinciones del Consejo Iberoamericano con sede en Lima (Perú): Doctor Honoris Causa, Magister, Miembro Activo del Consejo y el Premio a la Excelencia Educativa por difundir poesía en Poéticas y por su tarea social y cultural en el Mozarteum Argentino.

—¿Cómo descubrió su vocación poética?

—Le contaré una pequeña historia que responderá su pregunta: Cuando aún estaba colaborando estrechamente con su madre en la conformación de lo que luego sería esa maravilla de la naturaleza que actúa, en parte (la mayor), por sí misma y, en parte (la menor), por deseos y necesidades, y a la que llaman cuerpo, ya se había arrepentido de elegir a la ciudad de Santa Fe como punto de arribo (ahora es rosarina por adopción). «Tarde, muchachita», se dijo en el lenguaje de las flores (las flores no hablan). La casa natal daba a una zanja donde convivían sapos, ranas, y una señora de blanco que, a través del lenguaje gestual, le fue señalando la hermosa vida de los sapos, a pesar de su fea figura, y la delicada elegancia del salto de las ranas, a pesar de su despatarrado aspecto. Un día, la Señora de Blanco se sentó a su lado y por primera vez le habló diciendo así, como si nada, que la tragedia mayor del ser humano, aun más que el más agudo dolor físico, aun más que la más amada de las pérdidas, es creer que el tiempo existe. «Es una ilusión, engañosa como todas las ilusiones.» «¿Y la palabra tiempo?», atinó a preguntar confundida la niña. La Señora de Blanco sonrió: «Es sólo una palabra.» «De qué sirven entonces las palabras si no dicen lo que dicen», se molestó la niña. «Hay un espacio sagrado donde las palabras dicen mucho más que lo que dicen, un espacio cuya puerta se abre sólo a aquellos que contienen en sí lo que perdura y desaparece, lo que se agita y se calma, aquellos que descorren los velos de la verdad usando la engañosa ambigüedad de las palabras. El camino, te advierto, es empinado y está plagado de escollos.» «¿Y cómo se hace para entrar al lugar sagrado?» «Si te lo dijera, te facilitaría la marcha, y lo fácil jamás coincide con la hondura.» Desde entonces la Señora de Blanco no le ha vuelto a hablar, sólo la observa.

—En materia de poesía, ¿cuáles son sus autores preferidos?

—Anna Ajmátova, Osip Mandelstam, Derek Walcott, Thomas Stearns Eliot, Juan Gelman y Jorge Boccanera.

—¿Incluiría en esa lista a algún autor clásico español?

—Mencionaré sólo algunos, pues la lista es interminable: Santa Teresa de Jesús, Calderón de la Barca, Francisco de Quevedo, Luis de Góngora, Antonio y Manuel Machado, Juan Ramón Jiménez, Vicente Aleixandre, Luis Cernuda, Federico García Lorca, José Hierro, Jaime Gil de Biedma. (Según mi parecer, estos dos últimos van camino de convertirse en clásicos.)

Ketty leyendo en el marco del V Festival de Poesía de Rosario

—¿En qué momentos o circunstancias escribe? ¿Lo hace siguiendo alguna rutina de trabajo?

—Siempre me he preguntado cómo se puede escribir poesía siguiendo una rutina de trabajo, cualquiera ella fuere. No es el poeta el que busca a la Señora de Blanco. Es Ella (como la llamó Juan L. Ortiz) quien decide el cómo y el cuándo, aunque las horas del silencio nocturno parecen ser las más propicias.

—Me refería a la acción de volcar al papel los poemas (pulir el metro, dar forma definitiva a la obra). Con respecto a esto, ¿cuál es su forma de trabajar?

—A pesar de haber leído mucha poesía clásica, jamás me he preocupado por las reglas de versificación. Esto se debe quizá a que he leído muchas traducciones de poetas de otras lenguas, en las cuales es imposible respetar el metro y las rimas al final de las líneas (según los estilos) sin traicionar la esencia del poema. En mi caso, la música se presenta a través de la reiteración, el ritornello y las rimas internas. No la busco, es ella la que me va llevando a las palabras y a los cortes de línea. Es también la música interna la que me indica cuándo un poema ha llegado a su fin. Luego lo dejo "descansar" y lo trabajo solamente cuando esa música perdura. Si siento que el poema no vale la pena, lo elimino.

—¿Cree usted que cualquier tema puede ser abordado poéticamente? ¿O, como Robert Graves, cree que el tema de la poesía es único?

—La poesía es única. Si se tiene una buena formación poética se observará que el abanico de estilos y temas que Ella permite es amplísimo.

—En su caso, ¿la poesía es una "descarga", un "cable a tierra", una evasión o una actitud ante la vida?

—Sin lugar a dudas es una actitud ante la vida y, precisamente por eso, algunas veces se convierte en un "cable a tierra" y, en muchas otras, en una "descarga", siempre y cuando se tome la debida distancia de lo emocional.

Con el poeta y traductor americano John Oliver Simon

—¿Qué lugar ocupa la poesía en la sociedad actual?

—A nivel masivo, un lugar pobrísimo. Quizá porque las personas que transitan por este mundo no se toman un tiempo para leer el único género que lleva a comprender siquiera en parte la mismidad. Se corre y se corre. ¿Buscando qué? ¿Para llegar a dónde? La enfermedad, la vejez y la muerte son parte de la vida, por más que se las niegue o se tema pensar más allá del día de hoy.

—¿Por qué cree usted que el hombre contemporáneo teme pensar más allá del día de hoy?

—Transitamos por un mundo que evoluciona a pasos agigantados en lo referente a las ciencias, no así en la ética. Y donde ella no reina se instala el aturdimiento. Ésta es una pregunta en extremo compleja que no se puede responder con sencillez.

—¿Es la Red una oportunidad para los poetas (para dar a conocer sus obras y publicar a costos reducidos) o esas ventajas se ven opacadas por la ausencia de la "mística" del libro impreso?

—La Red es un medio invalorable para difundir la poesía. Pero el libro impreso jamás perderá su lugar pues hay con él un contacto visual y olfativo que no puede ofrecer ninguna computadora.

Con la poeta japonesa Satoko Tamura

—¿Cuál ha sido su experiencia en la publicación de obras poéticas? ¿Cómo reciben los editores a los autores de obras poéticas?

—Muy buena en el sentido de que elegí editoriales de prestigio. Pero se limitan a entregarnos los ejemplares y, obviamente, tenemos que ser nuestros propios distribuidores.

—¿Encuentran los poetas el apoyo del Estado o de organizaciones no gubernamentales para afrontar los costos de publicación?

—Aunque no sea mi caso, conozco poetas que han recibido apoyo económico tanto de instituciones gubernamentales como de algunas ONG.

—¿Hay en Rosario lugares donde los poetas puedan mostrar su producción? ¿Es Rosario una ciudad receptiva para los poetas?

—Para ambas preguntas la respuesta es, afortunadamente, "sí".

—¿Cuáles son esos lugares?

—El Centro Cultural "Bernardino Rivadavia", la Sala "Vila Ortiz" del Teatro "El Círculo", librerías tradicionales y muchos bares.

—Algunos poetas acostumbran presentar sus obras ante un auditorio. ¿Ha hecho usted esta experiencia? ¿Qué puede contarnos de ella?

—Son momentos especiales en que se es feliz por estar rodeada de poetas, amigos y personas que recién nos conocen y se acercan para decirnos que los poemas les gustaron.

Con Jorge Ariel Madrazo, Rodolfo Godino y Elena Cabrejas, entre otros,
en ocasión de participar del ciclo "Poetas vivos", Centro Recoleta, Buenos Aires

—¿Disfruta la lectura de obras en prosa (en particular, de novelas)?

—He leído novelas y cuentos, aunque actualmente siento una gran deuda con la narrativa.

—¿Qué autores ha frecuentado?

—Dickens, Gógol, Pushkin, Balzac, Dostoievski, Tolstoi, Proust, Virginia Woolf, Borges, Cortázar, Fontanarrosa, Gorodischer.

—En su caso, ¿las obras en prosa han sido fuente de inspiración poética?

—Sólo algunas. Por ejemplo, en Los hermanos Karamazov, de Dostoievski, está lo que yo llamaría "un libro dentro del libro". Se trata de "El Inquisidor General", el cual llegó a conmoverme de tal modo que marcó el inicio de mi crecimiento interior como persona.

—En su obra poética, ¿tienen lugar el compromiso social y político?

—No me parece que en mi poesía haya compromiso político alguno, si a partidos se refiere. Sí, en cambio, hay una honda y piadosa mirada hacia la soledad e intemperie del ser humano, más cruel, si se quiere, que la necesidad y ausencia de objetos materiales.

—"La condición humana" y "No hay mucho más" (poemas de Cartas para Adriana) transmiten una sensación de resignación que no está presente en otros poemas suyos. ¿O este sentimiento está, oculto tras otros (tristeza, desazón), también en el resto de su obra?

—Yo no diría resignación ni tristeza ni pena, sino una profunda compasión por la ceguera humana.

Con Luis Gregorich, en Buenos Aires,
en ocasión de recibir la Faja de Honor por Cartas para Adriana

—En su libro Líneas de fuga he encontrado algunos poemas donde menciona o describe lugares ("Una charla en Rosario", "Puerto Blest") y otros donde no ("La zona", "Los caminantes", "En el vacío"). ¿Cómo cree que leerá los primeros quien no conoce los lugares mencionados? ¿Y quien los conoce? ¿Tenemos alguna ventaja para entenderlos quienes conocemos Rosario y Puerto Blest? En este sentido los últimos (por referirse a lugares abstractos) tienen la ventaja de ser autocontenidos ("self-content"). ¿Está de acuerdo con esta apreciación? ?

—Aunque en el poema se mencione, por caso, Rosario, Buenos Aires, Puerto Blest, Venecia, o la ubicación que fuere, eso no otorga ventajas a quienes conocen esos lugares. La poesía se contiene a sí misma. Puede apoyarse en sitios concretos, pero para decir otra cosa. Y esa "otra cosa" es lo que tiene que sentir el lector.

—Según una idea de Schopenhauer, que luego retomó Nietzsche y popularizó el crítico Walter Pater, «todas las artes aspiran a la condición de la música». Muchos artistas coinciden con esta afirmación; otros, no. Lo que distingue a la música de las otras artes es su carácter abstracto, universal. ¿Cuál es su posición al respecto? Los poemas que no hacen referencia a lugares determinados, ¿están más cerca de la música?

—En "Poesía y Ser – Poesía y conocimiento", un trabajo que leeré en agosto en Buenos Aires, en del marco del XXIV Simposio Internacional de Literatura, diré lo siguiente: ¿Cuáles habrán sido las palabras escuchadas por Bach, Mozart o Beethoven al componer sus fugas, sus conciertos o sus sinfonías? Ninguna, en verdad, porque la música tiene sus propios códigos aunque para transmitirla los autores hayan necesitado escribirla sobre un pentagrama usando la escala musical. Do re mi fa sol la si, parece tan sencillo. Lo que no resulta para nada sencillo es haber traído al mundo El Arte de la Fuga, el Requiem o la Sinfonía Novena. ¿Acaso esa música que no necesita de palabras no fue pensada previamente? Lo mismo se podría plantear con respecto a la pintura: Algunos trazos geniales y ¡ya! nos enfrentamos a aquello que aún no podemos definir. La música, como la pintura, nos hacen atisbar el fondo pero no lo describen, porque sus códigos no hablan, sólo emiten vibraciones que cada cual recogerá según sea su sensibilidad. Y lo que no es susceptible de ser descripto no puede alcanzar la jerarquía de conocimiento. En cualquier rama de las artes se transmiten sus técnicas, no ese fondo al que únicamente acceden los grandes talentos. No me parece que los poemas que no hacen referencia a lugares determinados, estén más cerca de la música. No creo que la abstracción sea condición necesaria para un poema ni mucho menos suficiente. 

—A lo largo de la entrevista hemos hablado del ritmo de la obra poética y de la música como meta de las artes. ¿Qué lugar ocupa la música en su vida? ¿Cuáles son sus compositores preferidos?

—La poesía y la música ocupan lugares parejos. Mi vida no sería la misma si me faltaran estos dos soportes invalorables.

—Sabemos de su participación en el Consejo Directivo del Mozarteum Argentino. De Mozart, ¿prefiere las obras para piano, las obras para orquesta o las óperas?

—De Mozart me gusta toda la música de cámara, todas las sinfonías y algunas óperas.

Junto a Gladis Desumvila y a poetas rosarinos

—¿Cómo ve usted el lugar que ocupa hoy la enseñanza de la lengua en las escuelas?

—Acerca de este tema no puedo hablar por conocimiento directo, pero los comentarios que me llegan de maestros y profesores no dejan mucho espacio a la esperanza.

— ¿No cree usted que los argentinos nos expresamos cada vez peor?

—Sin la menor duda. Quien haya escuchado hablar a personas oriundas de España o de cualquier país hispanoamericano notará que, con toda naturalidad, respetan la estructura de la oración. Con el simple uso de la estructura sujeto-predicado no dejan margen a malas interpretaciones. Los argentinos usamos mal hasta los tiempos de los verbos pero, lo que es aun más grave, empleamos el lenguaje gestual. Con este último nuestro interlocutor puede "interpretar" algo completamente distinto a lo que pretendemos transmitirle.

— ¿Qué papel les asigna a los "comunicadores" en este proceso? ¿Y a la escuela?

—Sin poner a todos en una misma bolsa, diría que es lamentable el lenguaje que emplean la mayoría de los que se llaman a sí mismos "conductores" de radio o televisión. En cuanto a las escuelas, salvo casos particulares, los "educadores" hablan mal y enseñan peor.

—Dicen que los argentinos leemos poco (sobre todo los jóvenes). ¿Cree usted que esto es así?

—Lamentablemente, sí.

—¿Se puede, se debe enseñar poesía en la escuela? ¿Es la escuela el ámbito apropiado para iniciarse en la poesía?

—Se debería trabajar en la escuela y el hogar (si es que los padres leen y les van transmitiendo este hermoso hábito a sus hijos). Así la poesía dejaría de ser la "niña pobre" de la literatura para convertirse en una herramienta adecuada para introducir a la persona en el conocimiento de la mismidad. Cito otro párrafo del trabajo ya mencionado: La Filosofía, por desconocer la realidad de las presencias oscuras, quedó sujeta entre las lianas de un camino circular. La Psicología profunda, aun sabiendo de su existencia, se sigue debatiendo en un laberinto de discusiones bizantinas. Por eso, a pesar de todo, la Poesía sigue siendo la barca ideal para internarse en los intrincados y profundos meandros donde crece en aparente desorden una muy compleja vegetación. Lo que le falta es un alfabeto que aclarare la oscuridad, ya que es por lo menos riesgoso usar para la interioridad del sujeto el lenguaje que fue creado para objetos.

—En su caso particular, ¿qué relación hubo entre escuela y poesía?

—Pertenezco a una generación en que las maestras tenían una excelente formación, por lo que fueron las primeras en hacernos leer poesía. Creo que es hacer un justo homenaje el mencionar los nombres de Angélica Hernández de Pérez García y Elisa Kleer de Furman.

—Para promocionar la nota vamos a necesitar un título abreviado. ¿Cómo prefiere que la presentemos, como "poeta" o como "poetisa"?

—El término "poetisa" les produjo escozor a muchas de las que me antecedieron. Las mujeres que escribimos poesías hoy heredamos esa aprensión. Por favor, que sea "poeta".

NN. del E.
• A pedido del entrevistador, Ketty Alejandrina Lis ha tenido la amabilidad de autorizarnos a publicar cuatro poemas de su libro inédito La Zona, que posiblemente verá la luz este año.
• Con respecto al uso de los términos "poeta" y "poetisa", puede ser de interés para el lector el trabajo de Soledad de Andrés Castellanos, de la Universidad Complutense de Madrid.
• Ketty Alejandrina Lis leyó la ponencia "Poesía y ser - Poesía y conocimiento" y algunos de sus poemas en el marco del XXIV Simposio Internacional de Literatura que organizó el Instituto Literario y Cultural Hispánico (ILCH) con la colaboración del Departamento de Idiomas Extranjeros de la Universidad de California. El evento tuvo lugar en el Hotel Panamericano de Buenos Aires.

Recomienda esta página a un(a) amigo(a)

desde Rosario, capital cultural de la República Argentina

política de privacidad

getCITED

base de datos de autores, artículos, publicaciones e instituciones

Anuncios Luventicus

Paseos por Roma
y sus alredodores
www.niccolomaffeo.es

Mapa de Italia
Venecia, Florencia, Palermo, Nápoles, Roma, Cágliari, Turín, Bolonia, Génova, Verona
www.luventicus.org

Turismo en
Perú

Machu Picchu, Cuzco, Arequipa, Callejón de las Huaylas
www.luventicus.org

Mapa de Francia
París, Borgoña, Isla de Francia, Costa Azul, Alsacia, Lorena, País del Loira
www.luventicus.org

"Novedades" de la Academia Luventicus

Nombre(s) y Apellido(s):

Dirección de
correo electrónico:

suscríbase al boletín
de la Academia Luventicus

Luventicus Búsquedas